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Microplásticos podrían provocar reacciones químicas dañinas dentro del cuerpo humano

Un estudio publicado en Nature indica que estas partículas pueden generar especies reactivas de oxígeno al interactuar con el agua presente en la sangre y las células.

Estados Unidos.— Los microplásticos pueden desencadenar reacciones químicas espontáneas al entrar en contacto con el agua, un proceso que también podría ocurrir cuando estas partículas ingresan al torrente sanguíneo o al interior de las células, de acuerdo con una nueva investigación realizada por científicos de las universidades estadounidenses de Columbia y California.

El estudio, cuyos resultados fueron publicados en la revista Nature, señala que la interacción entre los microplásticos y el agua genera radicales reactivos de alta energía. Estas moléculas pueden causar daños biológicos importantes en animales y seres humanos, aunque todavía se requiere investigación para determinar su alcance en condiciones reales de exposición.

Los investigadores identificaron la formación espontánea de las llamadas especies reactivas de oxígeno. Se trata de moléculas altamente activas que, cuando se producen en cantidades elevadas, pueden afectar componentes celulares y dañar tejidos.

El hallazgo resulta relevante debido a la cantidad de agua presente en el organismo. Según los datos citados por los investigadores, la sangre humana está compuesta aproximadamente por un 50 por ciento de agua, mientras que las células individuales contienen generalmente entre 60 y 80 por ciento.

En consecuencia, los microplásticos que llegan a la sangre o penetran en las células podrían permanecer químicamente activos dentro de esos entornos biológicos ricos en agua. El mecanismo ayudaría a comprender por qué la exposición a partículas plásticas es estudiada como un posible factor relacionado con diferentes problemas de salud.

Las partículas pequeñas cambian su interacción con el entorno

Los plásticos suelen considerarse materiales químicamente inertes, una característica que explica su uso extendido en envases de alimentos, botellas de agua y juguetes. Sin embargo, los científicos advirtieron que sus propiedades pueden cambiar cuando una pieza de plástico se fragmenta hasta convertirse en partículas microscópicas o nanométricas.

Al reducirse el tamaño de los fragmentos, aumenta considerablemente la superficie expuesta en relación con su volumen. Esto permite que una mayor proporción del material interactúe con el entorno y, en el caso analizado, altere químicamente el agua que lo rodea.

La investigación plantea que este comportamiento no se limita al agua embotellada o a otros ambientes externos. También podría presentarse después de que las partículas sean absorbidas por el organismo y entren en contacto con la sangre, los fluidos o el contenido acuoso de las células.

Antecedentes sobre el agua embotellada

Investigadores de la Universidad de Columbia reportaron en 2024 que un litro de agua embotellada contenía, en promedio, alrededor de 240 mil fragmentos detectables de plástico. La mayoría correspondía a partículas de tamaño nanométrico, conocidas como nanoplásticos.

Esa cantidad fue entre 10 y 100 veces superior a estimaciones anteriores, de acuerdo con aquel trabajo. El resultado reforzó la evidencia sobre la presencia de micro y nanoplásticos en productos de consumo y dentro del sistema alimentario.

Investigaciones previas también han encontrado asociaciones entre la exposición a estas partículas y padecimientos como infartos, accidentes cerebrovasculares, demencia y tumores cerebrales. Sin embargo, una asociación estadística no demuestra por sí misma que los microplásticos sean la causa directa de esas enfermedades.

Una de las preguntas pendientes era precisamente el mecanismo biológico mediante el cual las partículas podrían contribuir al daño. El nuevo estudio propone que la generación de especies reactivas de oxígeno al entrar en contacto con el agua puede ser una parte de esa explicación.

Un mecanismo que requiere más investigación

Los autores consideran que comprender esta reacción química puede orientar nuevos estudios sobre los efectos de los microplásticos en la salud. También podría aportar elementos para el diseño de medidas de prevención y políticas públicas frente a la exposición cotidiana.

No obstante, los resultados no establecen que toda exposición produzca una enfermedad ni precisan qué concentraciones representarían un riesgo concreto para cada persona. Será necesario determinar cómo influyen factores como el tamaño, la composición y la cantidad de las partículas, además del tiempo que permanecen dentro del organismo.

El hallazgo amplía el conocimiento sobre el comportamiento de los microplásticos y muestra que, pese a la aparente estabilidad de los plásticos de mayor tamaño, sus fragmentos microscópicos pueden interactuar de manera distinta con el agua y con los ambientes biológicos.

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