
México.— El primer biofungicida basado en ácido ribonucleico (RNA) aprobado en el mundo será producido en México, como parte de un proyecto biotecnológico que busca sustituir pesticidas químicos, disminuir el impacto ambiental de la actividad agrícola y generar una nueva cadena de valor en el país.
El producto fue desarrollado por GreenLight Biosciences, empresa fundada y dirigida por el mexicano Andrey Zarur. De acuerdo con la información presentada, el proyecto considera una inversión inicial cercana a 100 millones de dólares, así como la creación de 500 empleos directos especializados y una cantidad equivalente de puestos indirectos.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, destacó la decisión de la compañía de llevar a México la producción biotecnológica a gran escala. Señaló que la iniciativa busca aprovechar la biodiversidad y el potencial científico nacional para participar en sectores capaces de generar mayor riqueza y valor agregado.
Ebrard sostuvo que la instalación del proyecto en México no está relacionada con factores como el nearshoring o los aranceles, sino con la posibilidad de desarrollar conocimiento y tecnología desde el país. “Estas ideas, estos conocimientos van a producir riqueza mexicana”, afirmó el funcionario.
Tecnología para controlar plagas específicas
Andrey Zarur explicó que el biofungicida ya se encuentra disponible en pequeñas proporciones y que su tecnología permite controlar plagas de manera específica. El objetivo es ofrecer una alternativa frente a pesticidas químicos considerados de alto riesgo y reducir la dependencia de agroquímicos derivados del petróleo.
Según el empresario, el desarrollo del producto requirió más de 10 años de investigación. Los ensayos fueron realizados en México y en otros 20 países, mientras que el proceso de aprobación ante las autoridades mexicanas se completó en un periodo de nueve meses.
La tecnología basada en RNA está orientada a combatir organismos determinados sin recurrir a productos químicos convencionales. Conforme a lo expuesto por la empresa y las autoridades, esta característica permitiría atender problemas del campo con una intervención más específica y con menor impacto ambiental.
Cofepris destaca evaluación y simplificación
Víctor Hugo Borja Aburto, titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), señaló que el biofungicida combate hongos sin afectar el medio ambiente ni poner en riesgo a los trabajadores. Indicó que el registro fue obtenido mediante un proceso de simplificación de trámites y que la autorización también contempla prórrogas de 10 años.
El funcionario aseguró que la reducción de tiempos administrativos no implicó dejar de lado la evaluación técnica. Afirmó que el procedimiento muestra la capacidad de las instituciones mexicanas para coordinarse y acelerar la revisión de bioinsumos destinados al sector agrícola.
Borja Aburto también informó que la Cofepris revocó 197 registros de plaguicidas y adelantó que se prepara otro decreto para prohibir este tipo de productos. De acuerdo con su explicación, estas acciones responden a una demanda creciente de alimentos con menores residuos químicos.
Planta de manufactura para 2027
Como parte del proyecto, GreenLight Biosciences contempla construir durante 2027 una planta de manufactura en la Ciudad de México. La instalación estará enfocada en la producción biotecnológica a gran escala y busca impulsar nuevas tecnologías aplicables al campo mexicano.
La Secretaría de Economía considera que la inversión representa una oportunidad para que el país deje de participar únicamente en actividades de menor valor y avance en la producción de soluciones desarrolladas a partir del conocimiento científico.
Además de los empleos especializados anunciados, el proyecto podría abrir espacios para la formación de talento y la consolidación de una cadena productiva relacionada con los bioinsumos. Sin embargo, las autoridades y la empresa no detallaron en la información disponible el calendario completo de construcción, la ubicación precisa de la planta ni la fecha en que comenzaría la producción masiva.
La iniciativa coloca a México como punto de manufactura de este biofungicida de RNA, en un contexto de búsqueda de alternativas para reducir el uso de agroquímicos tradicionales y desarrollar herramientas más específicas para la protección de cultivos.



