
México.— El país perdió 27,622 hectáreas de manglares entre 2020 y 2025, una superficie equivalente a casi 40,000 canchas profesionales de futbol, de acuerdo con un informe de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
En ese periodo, la extensión de estos ecosistemas costeros pasó de 905,086 a 877,464 hectáreas. El informe también identificó 52,130 hectáreas de manglar perturbado, categoría que incluye zonas afectadas, sin cobertura funcional o que atraviesan procesos de regeneración.
Entre las principales causas de la afectación aparecen el desarrollo inmobiliario, los desmontes irregulares, la agricultura y la acuicultura. Estas actividades ejercen presión sobre áreas que cumplen funciones ambientales importantes para las comunidades costeras y la biodiversidad marina.
Los manglares retroceden en las costas de México
El estudio Manglares de México: Actualización y dinámica espacial 2025 señala que los manglares representan alrededor del 0.4% del territorio nacional y se encuentran distribuidos en los 17 estados costeros del país.
Uno de los datos más relevantes del análisis es el crecimiento de las áreas clasificadas como manglar perturbado, cuya superficie aumentó 538.53% respecto de 2020. El indicador refleja la expansión de zonas deterioradas o en recuperación, aunque no necesariamente significa que toda esa extensión haya desaparecido de manera definitiva.
Quintana Roo, Campeche y Yucatán concentran en conjunto el 61.3% de la superficie nacional de manglares. Sin embargo, el reporte señala que Nayarit registró la mayor pérdida, con 19,310 hectáreas, seguido por Campeche, con 13,636, y Quintana Roo, con 12,927 hectáreas.
Las cifras estatales corresponden a cambios detectados en cada territorio y no deben interpretarse únicamente como una resta directa frente al balance nacional. El monitoreo también considera áreas en regeneración, cambios de clasificación y desplazamientos de la vegetación.
Raúl Jiménez Rosenberg, secretario ejecutivo de la Conabio, explicó que una reducción en la superficie registrada no implica necesariamente que todos los manglares hayan desaparecido. Algunas zonas pueden pasar a la categoría de manglar perturbado, mientras que otras pueden desplazarse hacia terrenos más altos ante el incremento del nivel del mar.
Monitoreo con verificación en campo
Para elaborar sus mapas e indicadores, la Conabio trabaja con otras dependencias gubernamentales, entre ellas la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), así como con instituciones locales y especialistas en botánica y percepción remota.
El objetivo es que la información obtenida mediante imágenes y herramientas de análisis territorial sea contrastada continuamente con verificaciones de campo y con el conocimiento de las personas que habitan o estudian las regiones costeras. Este proceso permite identificar con mayor precisión las transformaciones de los ecosistemas.
¿Por qué es preocupante la pérdida de manglares?
Los manglares funcionan como barreras naturales frente al viento, las olas y otros fenómenos que impactan las costas. También retienen sedimentos y ayudan a estabilizar la línea costera, lo que reduce la pérdida de terreno frente al avance del mar y el aumento de su nivel.
De acuerdo con datos citados de la Unesco, los manglares desaparecen entre tres y cinco veces más rápido que otros ecosistemas delicados, como los bosques terrestres. La organización también ha señalado que su cobertura se redujo a la mitad durante las últimas cuatro décadas.
Además de su función protectora, estos ecosistemas sirven como zonas de crianza, alimentación y refugio para más del 70% de las especies marinas de importancia comercial, entre ellas peces, moluscos y crustáceos.
Su deterioro puede alterar las cadenas alimenticias de las regiones costeras y afectar directamente a las comunidades que dependen de la pesca artesanal e industrial. Por ello, el seguimiento de las áreas perturbadas y la conservación de la superficie existente resultan fundamentales para la protección de la biodiversidad y de las actividades económicas vinculadas al mar.



