
OpenAI informó que descubrió un dispositivo de grabación oculto dentro de una de sus oficinas y que identificó a un empleado como el presunto responsable de haberlo colocado. La compañía desarrolladora de ChatGPT remitió el caso al Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI).
De acuerdo con la información difundida por la empresa mediante su cuenta oficial en X, el aparato habría sido instalado días antes de su localización. OpenAI señaló que recurrió a sus propios modelos de inteligencia artificial para analizar el dispositivo, comprender su funcionamiento e investigar su procedencia.
“Descubrimos un sofisticado dispositivo de grabación que fue escondido en una de nuestras oficinas. Usamos nuestros modelos para entender el dispositivo y de dónde provino. Identificamos a un empleado en específico que lo había plantado unos días antes”, indicó la compañía.
OpenAI remitió el caso al FBI
Después de identificar al presunto responsable, OpenAI presentó el caso ante el FBI. Según el reporte divulgado por la empresa, las investigaciones derivaron en la detención del trabajador, quien también fue despedido de la compañía.
La información disponible no precisa en qué oficina ocurrió el hallazgo, la fecha exacta en que fue localizado el dispositivo ni la identidad del empleado señalado. Tampoco se detallaron las características técnicas del aparato más allá de que se trataba de un equipo de grabación oculto considerado sofisticado por la empresa.
Hasta el momento, OpenAI sostiene que no existen indicios de que el trabajador haya ingresado de manera indebida a sus sistemas o extraído información considerada sensible. Entre los materiales que, según la compañía, no habrían sido comprometidos se encuentran los parámetros de sus modelos de inteligencia artificial, el código fuente y los datos de sus clientes.
La empresa tampoco informó públicamente si el dispositivo alcanzó a registrar conversaciones, cuánto tiempo permaneció activo o qué tipo de información pudo captar durante el periodo en que estuvo escondido. Estos puntos forman parte de las interrogantes que permanecen abiertas alrededor del incidente.
Investigación permanece abierta
OpenAI afirmó que considera prioritaria la protección de su tecnología, sus datos y su personal. “Nos tomamos en serio la protección de nuestra tecnología, nuestros datos y nuestras personas y la consideramos un asunto de importancia nacional”, expresó en su publicación.
El caso expone los riesgos internos que pueden enfrentar las compañías dedicadas al desarrollo tecnológico. Aunque buena parte de las medidas de seguridad suele concentrarse en ataques procedentes del exterior, OpenAI señaló que su estrategia también contempla posibles amenazas provenientes de trabajadores con acceso a instalaciones o recursos de la empresa.
La desarrolladora explicó que su esquema de protección considera diferentes perfiles de riesgo, incluidos actores internos, ciberdelincuentes y grupos respaldados por gobiernos. En este caso, sin embargo, la información difundida únicamente señala a un empleado y no establece públicamente que hubiera otras personas u organizaciones involucradas.
La participación de los modelos de inteligencia artificial en el análisis del aparato también fue destacada por OpenAI. No obstante, la compañía no explicó qué herramientas utilizó, qué elementos examinó ni de qué manera los resultados permitieron relacionar el dispositivo con el trabajador investigado.
La investigación del FBI continúa abierta, de acuerdo con el material divulgado. Por ello, todavía no se han dado a conocer conclusiones definitivas sobre el motivo por el cual habría sido colocado el dispositivo, la información que pretendía obtener o las posibles consecuencias legales para el empleado señalado.
OpenAI indicó que mantendrá sus medidas de protección frente a riesgos internos y externos. Mientras avanzan las indagatorias, la empresa sostiene que no ha encontrado evidencia de una extracción de información sensible de sus sistemas.



