
México.— La regulación del uso de celulares y otros dispositivos electrónicos personales en las escuelas, prevista para comenzar el 3 de noviembre de 2026, no se aplicará de la misma forma en todos los niveles educativos. En preparatorias, cada plantel podrá definir sus condiciones, mientras que en las universidades se respetarán los acuerdos internos y la autonomía institucional.
De acuerdo con el Acuerdo número 09/09/26 de la Secretaría de Educación Pública (SEP), publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), en educación media superior se fomentará el uso responsable y seguro de teléfonos celulares, dispositivos inteligentes y otros aparatos electrónicos personales.
El documento establece que deberá limitarse el uso no pedagógico durante la jornada escolar, pero aclara que las medidas dependerán de las características de cada institución. Esto significa que, a diferencia de lo previsto para primaria y secundaria, no existe una restricción general aplicable de la misma manera a todas las preparatorias.
¿Cómo se definirán las reglas en las preparatorias?
Cada plantel deberá realizar una asamblea previamente programada con su comunidad educativa. En ese encuentro se podrán definir las condiciones para usar, guardar o restringir los dispositivos durante la jornada escolar.
El acuerdo de la SEP propone cuatro modalidades que pueden servir como referencia para las preparatorias:
- Espacio de resguardo en el aula: los dispositivos no se utilizan durante las clases y se guardan o depositan al inicio de la jornada en un lugar designado. El espacio podría ubicarse en el aula o en la dirección, bajo custodia de las autoridades escolares.
- Uso limitado por tiempos y espacios: los teléfonos pueden utilizarse únicamente en momentos y zonas establecidas, como el receso. Su uso quedaría restringido en salones, bibliotecas y durante las actividades académicas.
- Sin uso durante la jornada: los dispositivos no se utilizan desde el inicio hasta el final del horario escolar.
- Uso programado: el plantel establece determinados días de la semana o del mes para emplearlos como herramientas de aprendizaje, bajo reglas acordadas por la comunidad.
La relación de modalidades es enunciativa y no limitativa, según el DOF. Por lo tanto, una preparatoria podría establecer un mecanismo diferente si así lo acuerdan sus integrantes y responde a las condiciones particulares del plantel.
En cualquiera de las modalidades, se contemplan excepciones para emergencias personales, situaciones relacionadas con discapacidad, accesibilidad, inclusión o salud, así como por necesidades extraordinarias de la comunidad educativa.
El decálogo dirigido a estudiantes de preparatoria
El acuerdo también incorpora un decálogo orientador para estudiantes de educación media superior. Entre sus recomendaciones se encuentra mantener el teléfono apagado o en silencio durante la jornada y evitar llevarlo cuando no sea necesario.
Además, se propone que el alumnado valore si una situación realmente constituye una emergencia antes de utilizar el dispositivo. También se pide respetar la privacidad de otras personas y obtener su consentimiento antes de compartir imágenes, grabaciones de audio u otros contenidos.
El planteamiento señala que el cumplimiento debe impulsarse “desde la prevención y la formación, no desde la sanción”. Con ello, la SEP orienta las medidas hacia la responsabilidad personal y los acuerdos escolares, en lugar de establecer únicamente acciones disciplinarias.
¿Qué ocurrirá con los celulares en las universidades?
Para la educación superior, el acuerdo no impone una restricción obligatoria sobre los teléfonos. La disposición establece que se promoverá el uso responsable y seguro de los dispositivos durante la jornada, conforme a los acuerdos adoptados por cada comunidad educativa y con pleno respeto a la autonomía universitaria.
El decálogo correspondiente a este nivel recomienda utilizar la tecnología “sin hacer trampa” y sin reemplazar el pensamiento propio. También pide verificar la información antes de compartirla y definir de manera consciente cuándo, dónde y durante cuánto tiempo se emplean los dispositivos.
Las autoridades educativas de cada entidad podrán adecuar las disposiciones a sus respectivos contextos. Para ello, contarán con un plazo de 180 días naturales, a partir del 3 de noviembre de 2026, para armonizar sus instrumentos y establecer las medidas correspondientes.



