Trump amenaza con aranceles a la UE por plan con Canadá
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Tensión comercial: Trump advierte a Europa por plan de integración con Canadá

El presidente de Estados Unidos advirtió que podría tomar medidas comerciales si considera hostil el acercamiento entre Canadá y el bloque europeo; la propuesta aún debe ser definida y aprobada.

WASHINGTON, Estados Unidos.- El presidente Donald Trump amenazó con imponer nuevos aranceles a la Unión Europea (UE) si el bloque avanza con la propuesta para convertir a Canadá en su primer “miembro asociado”, una figura que todavía no cuenta con reglas definidas ni ha sido aprobada por los 27 Estados miembros.

La advertencia abre un nuevo frente de tensión comercial entre Washington y dos de sus principales socios. Sin embargo, hasta el momento Trump no ha anunciado una tasa específica, los productos que resultarían afectados o la fecha en que podrían comenzar a aplicarse los gravámenes.

Durante una conversación con periodistas mientras viajaba a un acto en Carolina del Norte, el mandatario estadounidense señaló que su respuesta dependerá de las intenciones que atribuya al acercamiento entre Canadá y Europa.

“Si considero que se trata de un acto hostil, impondré aranceles muy elevados o dejaré de comerciar con Europa en muchos ámbitos”, declaró Trump.

El presidente también calificó la iniciativa como “ridícula”. Por ahora, sus declaraciones representan una amenaza política y comercial, no un anuncio formal de nuevos impuestos a las importaciones europeas.

La propuesta de una asociación especial

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó crear una categoría para que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la UE. El anuncio se realizó durante su discurso sobre el Estado de la Unión, al que asistió el primer ministro canadiense, Mark Carney.

El proyecto pretende llevar la relación bilateral más allá del Acuerdo Económico y Comercial Global, conocido como CETA. Entre las áreas contempladas para ampliar la cooperación se encuentran defensa, energía, minerales críticos, tecnología, inteligencia artificial y cadenas de suministro.

No obstante, todavía no existe un modelo definitivo sobre los derechos y obligaciones que tendría Canadá bajo esa figura. Cualquier avance requerirá desarrollar la propuesta y obtener la aprobación de los países integrantes de la Unión Europea.

La Comisión Europea rechazó que el acercamiento esté dirigido contra Washington. El portavoz Olof Gill afirmó que la iniciativa “no es contra nadie más, sino por nuestra fortaleza común”.

Canadá defiende su autonomía

Desde el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Carney respondió que ningún otro país determinará con quién puede establecer acuerdos Canadá. También sostuvo que fortalecer los vínculos con Europa no necesariamente debe perjudicar la relación canadiense con Estados Unidos.

“Europa y Canadá son fuertes. Europa y Canadá son aún más fuertes juntos”, declaró el primer ministro. Añadió que el objetivo no consiste en crear un bloque para competir por poder con otras potencias, sino en aumentar la capacidad de ambas partes para proteger sus economías y autonomía.

Carney había aclarado previamente que Canadá no busca ingresar formalmente a la Unión Europea como miembro pleno. El propósito, explicó, es negociar una alianza distinta y con mayor alcance. Por ello, la discusión no contempla incorporar al país como uno de los miembros plenos del bloque, sino diseñar una relación especial.

Una relación comercial ya existente

Canadá y la UE mantienen el CETA, aplicado provisionalmente desde el 21 de septiembre de 2017. De acuerdo con la Comisión Europea, ese acuerdo eliminó aranceles sobre el 99 por ciento de las líneas arancelarias y amplió el acceso de empresas europeas al mercado canadiense.

Aun así, 10 Estados miembros no han completado su ratificación nacional, lo que muestra la complejidad de los procesos europeos cuando los acuerdos requieren la intervención de gobiernos y parlamentos nacionales.

El acercamiento ocurre mientras Ottawa busca diversificar sus relaciones comerciales fuera de Estados Unidos, en un contexto de diferencias con Washington y disputas arancelarias. Europa y Canadá también han discutido una mayor cooperación en manufactura, baterías, ciberseguridad, computación cuántica, infraestructura digital y el Ártico.

La amenaza todavía no se traduce en aranceles

No se ha informado qué mercancías serían afectadas, qué porcentaje se aplicaría ni cuál decisión europea activaría la respuesta estadounidense. Tampoco existe un acuerdo que convierta automáticamente a Canadá en miembro asociado.

La propuesta entra ahora en una etapa de negociación política y técnica. La UE deberá definir el alcance de la nueva categoría y Canadá tendrá que decidir qué nivel de integración está dispuesto a aceptar. Mientras tanto, la amenaza de Trump permanece condicionada a que considere el proyecto como una acción hostil contra Estados Unidos.

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