
MONTEVIDEO, Uruguay.- El papa León XIV inició su gira sudamericana en Uruguay con un mensaje centrado en la defensa de la vida, en el que hizo referencias al aborto legal y a la eutanasia recientemente aprobada en el país. También habló sobre la alta tasa de suicidios, la convivencia democrática, el cuidado ambiental y la necesidad de construir acuerdos.
El avión de Ita Airways que trasladó al pontífice aterrizó a las 16:19 horas del viernes. En la pista fue recibido por el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, y por el cardenal y arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, entre otras autoridades.
Robert Prevost llegó así a una de las sociedades más secularizadas de Sudamérica. De acuerdo con los datos citados en el material original, únicamente una minoría de la población uruguaya se identifica como católica practicante, aunque el Gobierno otorgó una alta relevancia institucional a la visita.
Como parte de la recepción, León XIV recibió la llave de la ciudad. Cerca de 3 mil voluntarios acompañaron el trayecto del papamóvil por la rambla de Montevideo hasta la Plaza Independencia, ubicada frente a la sede del Gobierno. Posteriormente, el pontífice visitó el Cabildo y la Catedral de Montevideo.
Durante el acto oficial, Orsi dio la bienvenida al papa a una región “donde no hay guerras entre países”. El mandatario lo llamó “querido amigo” y destacó la convivencia política de Uruguay, donde expresidentes de diferentes partidos pueden reunirse “en paz y alegría”.
Entre los asistentes estuvieron Lucía Topolansky, viuda del expresidente José “Pepe” Mujica; Luis Lacalle Herrera; Luis Lacalle Pou, y Julio María Sanguinetti.
León XIV afirmó que aceptó “con alegría” la invitación para viajar a Uruguay y explicó que durante su estancia conocerá diferentes lugares y realidades del país. En su discurso retomó planteamientos del papa Francisco sobre el bien común y la protección de las fuentes y los recursos naturales, con el objetivo de no comprometer el futuro de las siguientes generaciones.
El pontífice también reconoció la transformación de la matriz energética uruguaya, pero los momentos más relevantes de su intervención estuvieron relacionados con debates sensibles para la sociedad del país.
Al referirse a la evolución demográfica, defendió la vida “incluso de la que crece todavía en el seno materno”, una expresión interpretada como una alusión directa al aborto, permitido legalmente en Uruguay.
También abordó la elevada incidencia de suicidios. “Nadie debería sentirse ajeno entre los suyos ni pensar que su ausencia importa más que su presencia”, señaló. Sobre la eutanasia, sostuvo que todas las personas merecen recibir cuidados “hasta el final natural de la vida”.
El mensaje incluyó un llamado a la paz, la convivencia y la búsqueda de acuerdos para resolver diferencias. León XIV valoró el papel del Mercosur, bloque integrado por Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay, y recordó que la convivencia entre personas de distintas procedencias y tradiciones forma parte de la historia uruguaya.
El papa también planteó que la laicidad no debe significar que las expresiones religiosas queden limitadas exclusivamente al ámbito privado.
La expectativa institucional contrasta con parte de la opinión pública. Una encuesta de Usina de Percepción Ciudadana indicó que 37% de las personas consultadas otorgó mucha o alguna importancia a la visita, mientras que 63% le concedió poca o ninguna.
Los datos mencionados también reflejan una disminución sostenida de la identificación católica durante las últimas tres décadas. Latinobarómetro ubicó en 36% a los uruguayos que se definen como católicos, mientras que la encuestadora Cifra registró 32.5%. Entre ellos, solo uno de cada 10 se consideraría practicante.
La secularización de Uruguay está vinculada con una presencia histórica limitada de la Iglesia durante la colonia, las migraciones de tendencias liberales y anticlericales, y las reformas impulsadas durante los gobiernos de José Batlle y Ordóñez. Ese proceso consolidó la separación entre el Estado y las instituciones religiosas.
Pese a las diferencias sobre el significado de la visita, dirigentes políticos y religiosos coincidieron en su relevancia internacional. Otros sectores defendieron que la neutralidad del Estado permite tanto mantener la separación con las iglesias como garantizar que la población creyente pueda expresar su fe.



