Apagar la luz y revisar el celular antes de dormir es un hábito común, pero el contraste entre una pantalla brillante y una habitación completamente oscura puede aumentar las molestias oculares. El oftalmólogo Jorge Pradas compara esta situación con apuntar una lámpara hacia los ojos.
Pradas explica que, en la oscuridad, la pupila se dilata para captar más luz. Si en ese momento se enciende una pantalla cerca del rostro, el ojo recibe de forma directa la iluminación del dispositivo. El especialista advierte sobre sequedad ocular y plantea la posibilidad de un efecto acumulativo en la retina; sin embargo, la evidencia disponible requiere matizar esa afirmación.
Fatiga visual y cambios en el parpadeo
Un estudio publicado en 2026 en Contact Lens and Anterior Eye evaluó a 30 personas jóvenes mientras leían durante 30 minutos en un teléfono bajo diferentes condiciones de iluminación. La combinación de una habitación oscura con una pantalla brillante produjo mayores alteraciones en la estabilidad de la película lagrimal, más parpadeos incompletos y una mayor percepción de fatiga visual.
Estos resultados pueden traducirse en ojos secos, ardor, irritación, sensación de arenilla, cansancio o visión borrosa temporal. No obstante, el estudio no demostró que utilizar el celular a oscuras provoque una lesión permanente en la retina.
La luz nocturna también puede influir en la producción de melatonina y el ritmo circadiano. Este efecto está relacionado principalmente con el sueño y no debe confundirse con un daño ocular inmediato. Investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa han participado en trabajos sobre modos nocturnos y filtros de luz azul para reducir la exposición durante la noche.
Medidas para reducir las molestias
- Evitar que la pantalla sea la única fuente de luz.
- Reducir el brillo del dispositivo en ambientes oscuros.
- Mantener el teléfono a una distancia cómoda.
- Realizar pausas y parpadear conscientemente.
El principal riesgo documentado es la incomodidad derivada del uso prolongado. El tiempo de exposición, el brillo y la frecuencia del hábito son factores relevantes.



