
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) dio a conocer una convocatoria con una recompensa de 150 mil dólares, equivalentes a aproximadamente 2.7 millones de pesos mexicanos, para encontrar una solución al problema de la electricidad estática durante las operaciones humanas en la Luna.
El reto consiste en desarrollar un diseño capaz de disipar de forma segura la carga eléctrica que pueden acumular los astronautas y sus equipos mientras se encuentran sobre la superficie lunar. La propuesta deberá funcionar sin provocar arcos voltaicos, los cuales podrían representar un riesgo para las personas y para los sistemas eléctricos utilizados durante una misión.
La electricidad estática es una preocupación relevante en el entorno lunar debido a la interacción entre la superficie, el regolito y las partículas eléctricamente cargadas procedentes del espacio. Bajo determinadas condiciones, una persona con traje espacial puede comportarse como un capacitor y conservar una carga eléctrica considerable.
De acuerdo con la información difundida sobre el desafío, esa acumulación podría alcanzar niveles de hasta 100 mil voltios. Aunque el voltaje por sí solo no determina el daño que puede producir una descarga, la posibilidad de que ocurra un cortocircuito obliga a considerar mecanismos de protección para los instrumentos, vehículos y demás equipos indispensables.
Durante las misiones Apolo, los astronautas contaban con procedimientos para reducir parte de la carga acumulada. La exposición al Sol y la interacción con el viento solar, compuesto por partículas cargadas, influían en el comportamiento eléctrico del regolito y podían ayudar bajo ciertas condiciones.
Sin embargo, las futuras operaciones lunares contemplan actividades en zonas o periodos donde no siempre habrá exposición directa a la luz solar. En esos escenarios, la electricidad estática podría acumularse con mayor facilidad y convertirse en un problema operativo para una presencia humana más prolongada.
Por esa razón, la NASA abrió el desafío a personas y equipos capaces de presentar una propuesta técnicamente fundamentada. La solución deberá permitir que la descarga se realice de manera controlada y evitar la formación de arcos eléctricos que puedan dañar componentes o poner en riesgo a los astronautas.
“La solución propuesta debe minimizar el impacto en cuanto a masa, volumen y consumo de energía, además de ser operativa bajo las rigurosas condiciones de la superficie lunar. La solución debe pesar menos de 20 kilogramos”.
El límite de peso es uno de los puntos centrales de la convocatoria. En una misión espacial, cada kilogramo transportado implica exigencias adicionales, por lo que el sistema propuesto debe ser compacto, ligero y eficiente en su consumo energético, además de resistir las condiciones propias del ambiente lunar.
La convocatoria también establece que, durante la primera fase, los participantes no necesitan entregar un prototipo físico. Será suficiente presentar una idea desarrollada con claridad, explicar su funcionamiento y demostrar, mediante fundamentos técnicos, que puede resolver el problema planteado.
Esta condición permite que especialistas, investigadores, ingenieros, estudiantes y otras personas con conocimientos relacionados puedan participar sin asumir inicialmente el costo de fabricar el dispositivo. No obstante, las propuestas deberán atender los requisitos operativos establecidos por la agencia y explicar cómo se evitarían las descargas peligrosas.
Únicamente cinco proyectos serán seleccionados para avanzar a la siguiente etapa del concurso. La evaluación se concentrará en la viabilidad de la propuesta, su seguridad y su capacidad para operar con restricciones de masa, volumen y energía.
Las personas interesadas pueden consultar las condiciones y realizar su registro mediante la plataforma CrowdPlat. Antes de enviar una propuesta, es recomendable revisar los requisitos, criterios de evaluación y fechas vigentes directamente en la convocatoria, debido a que estos elementos pueden actualizarse durante el desarrollo del desafío.
Con este concurso, la NASA busca incorporar ideas externas para atender un riesgo que podría adquirir mayor importancia conforme se amplíen las actividades humanas en la Luna. La meta es contar con una solución práctica que proteja a los astronautas y reduzca la posibilidad de daños en equipos esenciales.



