Washington, D.C., Estados Unidos. El economista Alan Greenspan, considerado uno de los banqueros centrales más influyentes de la historia moderna, falleció este lunes 22 de junio de 2026 a los 100 años de edad en su residencia de Washington, D.C. De acuerdo con un comunicado emitido por su esposa, la periodista Andrea Mitchell, el exfuncionario murió debido a complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson.
Greenspan dirigió la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) entre agosto de 1987 y enero de 2006, convirtiéndose en uno de los presidentes con mayor permanencia al frente del banco central estadounidense. Durante casi 19 años ocupó el cargo bajo las administraciones de Ronald Reagan, George H.W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, desempeñando un papel clave en acontecimientos económicos que marcaron el final del siglo XX y el inicio del XXI.
Conocido por analistas y mercados como el “Maestro” o el “Oráculo”, Greenspan fue reconocido por su capacidad para conducir la política monetaria durante periodos de crecimiento económico, crisis financieras y cambios tecnológicos. Entre los episodios más relevantes de su gestión destacan la expansión económica de los años noventa, la respuesta financiera tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el manejo de distintas recesiones y ciclos de recuperación.

Sin embargo, su legado también estuvo rodeado de controversias. Tras la crisis financiera global de 2008, numerosos especialistas señalaron que algunas de sus políticas, especialmente el mantenimiento prolongado de bajas tasas de interés y su postura favorable a una menor regulación financiera, contribuyeron al crecimiento de la burbuja inmobiliaria que posteriormente desencadenó una de las mayores crisis económicas de la era moderna.
Nacido el 6 de marzo de 1926 en Nueva York, Greenspan obtuvo un doctorado en Economía por la Universidad de Nueva York y desarrolló una destacada carrera como consultor antes de llegar a la Fed. Estuvo casado durante 29 años con Andrea Mitchell y no tuvo hijos. Su fallecimiento marca el fin de una era para la política monetaria internacional y deja un legado que continúa siendo estudiado, admirado y debatido por economistas y gobiernos de todo el mundo.



