
Guadalajara, Jalisco.— Carlos López Arellano, de 36 años, fue localizado sin vida en la Barranca de Oblatos, al norte del municipio de Guadalajara, después de una intensa búsqueda iniciada tras la denuncia de su desaparición.
La zona había sido considerada prioritaria dentro de las labores de rastreo debido a que, según la información disponible, fue el último punto de localización geográfica emitido por el teléfono celular del hombre.
El operativo concluyó cuando familiares reconocieron a Carlos mediante señas particulares, entre ellas un tatuaje distintivo en uno de sus brazos. Peritos y personal especializado del Servicio Médico Forense acudieron al terreno para realizar las maniobras de rescate e izamiento del cuerpo.
Posteriormente, los restos fueron trasladados a las instalaciones forenses para la práctica de los estudios correspondientes, los cuales deberán aportar información sobre las causas y circunstancias del fallecimiento.
De acuerdo con el reporte del caso, Carlos salió de su domicilio durante la madrugada de un lunes 24 de agosto. Antes de retirarse habría señalado que abordaría un vehículo de transporte por plataforma para dirigirse al Mercado de Abastos, lugar donde trabajaba.
Al no llegar a su centro laboral y perderse el contacto con él, sus familiares presentaron la denuncia ante las autoridades y comenzaron movilizaciones para solicitar apoyo en su localización.
Horas antes del hallazgo, familiares y colectivos de búsqueda se manifestaron en calles de la capital jalisciense para exigir que las autoridades agilizaran los rastreos.
La Fiscalía del Estado de Jalisco mantiene abiertas las investigaciones para determinar cómo ocurrió la muerte de Carlos López Arellano y establecer si existen responsabilidades penales. Hasta el momento, en el material disponible no se informaron resultados de los estudios forenses ni posibles personas detenidas por el caso.



