John perdió el habla tras picadura de garrapata
Estados Unidos

Perdió el habla y la movilidad tras una picadura de garrapata

El farmacéutico jubilado de 66 años desarrolló una inflamación cerebral vinculada con el virus Powassan, una infección poco frecuente transmitida por garrapatas.

EE.UU.- John Reagan, un farmacéutico jubilado de 66 años, perdió la capacidad de hablar, moverse y abrir los ojos semanas después de retirarse una garrapata de la piel. Tras varios estudios, los médicos relacionaron su grave deterioro neurológico con el virus Powassan, una infección poco frecuente transmitida por estos arácnidos.

El caso comenzó a principios de mayo, cuando Reagan encontró una garrapata adherida a su cuerpo después de regresar a casa. Debido a que conocía el riesgo de la enfermedad de Lyme, pensó que retirarla rápidamente sería suficiente para evitar complicaciones.

¿Qué síntomas presentó John Reagan?

Semanas después aparecieron dolor de cabeza, fiebre, dolores corporales, náuseas y diarrea. A mediados de mayo acudió a un servicio de urgencias, donde recibió líquidos y medicamentos contra las náuseas, pero en ese momento no fue identificada la causa del padecimiento.

Su condición continuó empeorando. La familia llegó a pensar que podía tratarse de un derrame cerebral, aunque las primeras pruebas no confirmaron esa posibilidad. Cuando Reagan regresó al hospital, ya no podía hablar, moverse ni abrir los ojos.

Sus familiares preguntaron inicialmente si el cuadro podía estar relacionado con la picadura de garrapata ocurrida semanas antes. Después de su traslado al Hospital General de Massachusetts, los médicos ampliaron los estudios para buscar enfermedades transmitidas por estos organismos.

El diagnóstico: virus Powassan

Una muestra de sangre fue enviada a un laboratorio especializado de la Clínica Mayo. El 9 de junio, la familia recibió el diagnóstico de enfermedad por el virus Powassan. Los médicos consideraron que la infección probablemente estaba vinculada con la garrapata que Reagan se había retirado.

El virus Powassan puede provocar encefalitis, que es la inflamación del cerebro, y meningitis, una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. En casos graves también puede causar confusión, pérdida de coordinación, dificultad para hablar y convulsiones.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), los síntomas iniciales pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, vómitos y debilidad. Algunas personas infectadas no desarrollan síntomas, pero quienes presentan afectaciones neurológicas pueden necesitar hospitalización.

Una infección poco frecuente, pero peligrosa

El virus es transmitido principalmente por tres especies: la garrapata de la marmota, la garrapata de la ardilla y la garrapata de patas negras, también conocida como garrapata del ciervo. Los casos se concentran principalmente en el noreste de Estados Unidos y en la región de los Grandes Lagos.

A diferencia de otras infecciones, la transmisión de Powassan puede ocurrir poco después de que una garrapata infectada se adhiere. Estudios citados en publicaciones científicas de los CDC señalan que podría suceder en alrededor de 15 minutos, aunque en humanos también se ha descrito después de varias horas.

Los registros oficiales indican que durante 2024 se notificaron 60 casos en Estados Unidos. Todos requirieron hospitalización por enfermedad neuroinvasiva y nueve personas murieron. El archivo citado para 2025 contabilizaba preliminarmente 76 casos y 10 fallecimientos; estas cifras pueden cambiar conforme se actualiza la vigilancia epidemiológica.

Los CDC estiman que aproximadamente una de cada 10 personas con enfermedad grave muere. Cerca de la mitad de los sobrevivientes de cuadros severos puede enfrentar secuelas prolongadas, como pérdida de fuerza muscular, problemas de memoria o dolores de cabeza recurrentes.

John inició una prolongada rehabilitación

La inflamación cerebral obligó a Reagan a utilizar ventilación mecánica y una sonda de alimentación. Después de casi un mes despertó y comenzó a recuperar la comunicación, aunque también presentó complicaciones como neumonía y coágulos sanguíneos.

Desde principios de julio permanecía en el Hospital de Rehabilitación Spaulding, en Boston, donde trabajaba para recuperar el habla, la movilidad, el equilibrio y la coordinación. Su familia instaló una rampa y barras de apoyo en su vivienda para preparar su eventual regreso.

No existe una vacuna ni un medicamento específico contra Powassan. El tratamiento se enfoca en mantener la hidratación, apoyar la respiración y controlar complicaciones como convulsiones o inflamación cerebral. Los antibióticos no funcionan contra esta enfermedad porque se trata de un virus.

Para reducir el riesgo, los CDC recomiendan utilizar repelente, vestir pantalones y mangas largas, evitar vegetación densa, revisar el cuerpo después de permanecer al aire libre y retirar cualquier garrapata adherida tan pronto como sea posible.

Más Artículos

Back to top button