Ciudad Juárez, Chihuahua.- La reciente ola de ataques violentos en zonas turísticas de México ha despertado una profunda preocupación y temor entre los habitantes de la frontera, quienes manifiestan sentirse vulnerables ante agresiones perpetradas por individuos que parecen imitar conductas psicópatas. Los ciudadanos expresan con nostalgia cómo en épocas pasadas era posible transitar libremente por las calles a cualquier hora de la noche sin el miedo constante que impera en la actualidad. Esta sensación de inseguridad se ha intensificado tras eventos trágicos que rompen con la cotidianidad y la paz de los espacios públicos.
El sentimiento de alerta se agudizó tras el ataque ocurrido el pasado lunes en la zona arqueológica de las pirámides de Teotihuacán, donde un hombre abrió fuego contra un grupo de turistas. Este acto violento dejó un saldo lamentable de al menos seis personas heridas y el fallecimiento de una mujer de nacionalidad canadiense. Para muchos entrevistados, este tipo de masacres indiscriminadas eran consideradas situaciones ajenas que normalmente se registraban en otros países, por lo que su presencia en territorio nacional genera una incertidumbre generalizada sobre la seguridad en las actividades del día a día.
Expertos y ciudadanos coinciden en que estos ataques, atribuidos en ocasiones a personas con problemas de salud mental que estudian minuciosamente cómo causar daño, representan un peligro impredecible. Existe una preocupación real de que este tipo de incidentes no sean hechos aislados, sino que puedan repetirse, lo que obliga a las personas a mantenerse en un estado de vigilancia constante incluso en lugares concurridos. Ante este panorama, la comunidad hace un llamado a la protección y lamenta que el peligro aceche en cualquier rincón, transformando la libertad de pasear en una actividad de alto riesgo.
