
KUOPIO, Finlandia.— Más de 2 mil personas, entre voluntarios, estudiantes y reclutas, participaron en un ejercicio de defensa civil realizado en refugios subterráneos de esta ciudad, ante un escenario que contempló ciberataques, interrupciones de servicios básicos y la amenaza de misiles procedentes de Rusia.
El simulacro convirtió un pabellón deportivo excavado en la roca en un espacio de resguardo con literas plegables. Reclutas equipados con trajes de protección y mascarillas también practicaron la medición de radiación detrás de puertas diseñadas para resistir ataques nucleares, químicos o biológicos.
El escenario planteó afectaciones a la red eléctrica y al suministro de agua de Kuopio. Su propósito fue que las autoridades locales y la población ensayaran cómo actuar ante una crisis real y pudieran mantenerse sin asistencia durante al menos 72 horas.
Preparación ante nuevas amenazas
La frontera entre Finlandia y Rusia se extiende por más de mil 300 kilómetros. Tras la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022, Finlandia abandonó su histórica política de no alineamiento militar y se incorporó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Responsables finlandeses señalaron que el país también analiza las experiencias de Ucrania, donde la población suele disponer de pocos minutos para encontrar protección. El mayor refugio de Kuopio tiene capacidad para unas 7 mil personas, aunque especialistas consideran necesario contar además con espacios cercanos y de acceso rápido.
La empresa eléctrica regional Savon Voima reportó un aumento significativo de ciberataques desde que dejó de adquirir biocombustible ruso. También informó sobre pegatinas colocadas en puntos vulnerables y drones observados cerca de líneas eléctricas, aunque no se ha identificado a los responsables.
El Servicio de Seguridad e Inteligencia de Finlandia indicó, por su parte, que ha investigado diversas observaciones sin encontrar elementos preocupantes. Añadió que varios reportes de drones y objetos sospechosos han tenido explicaciones relacionadas con actividades cotidianas.
Organizadores y participantes destacaron que la estrategia de defensa finlandesa no depende únicamente de las fuerzas armadas, sino también de la preparación y responsabilidad de la población.



