
BOLIVIA.- Aristides Fernández, ciudadano cubano deportado desde Estados Unidos a la República Centroafricana, llegó a Bolivia mediante el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo vinculado a las Naciones Unidas, y en coordinación con la Cancillería boliviana.
Su llegada permitió el reencuentro con su hermana, quien vive en territorio boliviano y realizó trámites para recibirlo. Fernández explicó que fue incluido como beneficiario de un programa de asistencia que hizo posible su salida de África y el traslado hasta el país sudamericano.
“Logré salir porque mi hermana vive aquí en Bolivia y me hizo unos papeles. Me trajeron con una ayuda”, declaró el migrante. De acuerdo con su testimonio, las gestiones para abandonar África comenzaron el 6 de enero y el recorrido se prolongó durante más de dos días.
El itinerario incluyó escalas en Etiopía; Estambul, Turquía; y Colombia, antes de concluir en Bolivia. Fernández describió el viaje como agotador, aunque destacó la posibilidad de reunirse con su familia después de pasar varios meses bajo custodia migratoria.
Siete meses bajo custodia de ICE
Antes de ser enviado a la República Centroafricana, Fernández permaneció siete meses detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). Según relató, fue arrestado cuando acudió a una corte de inmigración de Miami para presentarse a una audiencia relacionada con su solicitud de asilo.
Fernández señaló que se encontraba en Estados Unidos bajo el formulario I-220A. También indicó que presentó una solicitud de habeas corpus para buscar su liberación mientras avanzaba su procedimiento migratorio, pero el recurso no prosperó.
Posteriormente fue enviado a un tercer país como parte de la política de deportaciones aplicada por la administración del presidente Donald Trump. El cubano sostuvo que no recibió una orden judicial ni un documento en el que se le informara que su destino sería África.
“Nunca tuve una deportación física de un juez ni un papel delante de mí que dijera que yo iba para África”, afirmó. Estas declaraciones corresponden a su versión del procedimiento y, hasta la publicación del reporte original, no habían sido respondidas por las autoridades estadounidenses.
Busca regresar a Estados Unidos
Aunque ahora se encuentra con su familia en Bolivia, Fernández aseguró que mantiene la intención de volver a Estados Unidos. Mientras intenta establecerse en su nuevo destino, también dijo que buscará opciones para ayudar a los migrantes que permanecen detenidos en la República Centroafricana.
Entre las personas que continúan en ese país habría ciudadanos de Cuba, Nicaragua, Honduras y Ecuador. Yasmany Moreno, otro cubano enviado a África, afirmó que varios europeos y africanos deportados desde Estados Unidos ya pudieron regresar a sus naciones de origen, mientras algunos latinoamericanos siguen sin una salida definida.
Moreno también denunció problemas de salud entre los detenidos y aseguró que varios padecen malaria. De acuerdo con su testimonio, en el centro permanecían cuatro nicaragüenses, un hondureño, un ecuatoriano y cuatro cubanos. Agregó que les habrían informado que no podían solicitar visas o documentos migratorios en ese país y que la alternativa disponible era aceptar un retorno voluntario.
DHS no ofreció detalles sobre el caso
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) fue consultado sobre el caso de Fernández y la situación de los migrantes que siguen en África, pero no había respondido al momento del reporte. En otro caso relacionado con posibles traslados desde el centro de detención Krome, la agencia indicó que ICE no comenta detalles de sus operaciones aéreas por razones de seguridad.
Un informe del Instituto de Política Migratoria citado en el material señala que entre enero de 2025 y julio de 2026 se registraron aproximadamente 980 mil deportaciones. Según ese documento, entre 69% y 80% de las personas deportadas no tenían antecedentes penales.
La llegada de Fernández a Bolivia representa el inicio de una nueva etapa para él, pero también mantiene la atención sobre los migrantes enviados a países con los que no tienen vínculos y sobre las dificultades legales, médicas y diplomáticas que enfrentan para encontrar otro destino.



