
Ciudad de México.— La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) enfrenta un paro en sus cinco unidades, en medio de protestas estudiantiles y cuestionamientos de académicos por la autorización de 7 millones 509 mil 90 pesos para comprar 10 vehículos destinados a autoridades universitarias.
La adquisición, que incluiría automóviles Tesla y camionetas Volvo, profundizó el descontento de alumnos que desde hace tiempo denuncian infraestructura deteriorada, falta de espacios para estudiar y alimentarse, baños en condiciones inadecuadas y una biblioteca que permanece cerrada.
De acuerdo con la información disponible, las unidades Azcapotzalco, Cuajimalpa, Iztapalapa, Xochimilco y Lerma acumulan 10 días en paro. Aunque las exigencias varían entre cada plantel, las comunidades coinciden en solicitar condiciones elementales para desarrollar sus actividades académicas.
Cuestionan prioridades de la universidad
Hugo Aboites, profesor de la UAM y especialista en educación, consideró que el conflicto refleja una crisis en la conducción institucional y una respuesta insuficiente de las autoridades frente a las demandas de los estudiantes.
“No parecen ser las prioridades la formación de los estudiantes, sino el bienestar de la burocracia, la alta burocracia en la universidad”, declaró el académico en entrevista con Milenio.
En la unidad Iztapalapa, por ejemplo, la biblioteca lleva más de un año sin prestar servicio, según las denuncias estudiantiles. También se reportan espacios insuficientes o deteriorados para el estudio y la alimentación.
A estas inconformidades se suman los cuestionamientos por la contratación temporal de profesores y la falta de recursos para atender necesidades relacionadas con la docencia, la investigación y el eventual crecimiento de la matrícula universitaria.
Autorizaron 10 vehículos en abril
Las actas 408 y 409 del Patronato de la UAM señalan que durante abril de 2026 fueron autorizados 10 vehículos: seis para la rectoría general, tres para la unidad Cuajimalpa y uno para Xochimilco.
El 15 de abril, durante la sesión ordinaria 408, se aprobaron dos unidades. Una fue solicitada para Cuajimalpa, con un monto de 514 mil 700 pesos, y otra para Xochimilco, por 719 mil 900 pesos.
Ocho días después, el 23 de abril, una sesión extraordinaria realizada mediante Zoom y con una duración reportada de 17 minutos autorizó otras ocho solicitudes por 6 millones 274 mil 490 pesos. Seis correspondieron a la rectoría general y dos a Cuajimalpa.
Los montos aprobados para los seis vehículos de la rectoría general se ubicaron entre 799 mil y 959 mil pesos por unidad. Aunque las actas no especifican marcas ni modelos, integrantes de la comunidad universitaria señalaron que las adquisiciones incluirían cuatro automóviles Tesla y dos camionetas Volvo.
Modificaron disposiciones internas
Antes de las autorizaciones, el rector general emitió el Acuerdo 03/2026, fechado el 9 de marzo, para regular la adquisición y asignación de vehículos a funcionarios. El documento sustituyó disposiciones anteriores y estableció límites diferenciados según el cargo y el tipo de motorización.
Los nuevos parámetros permiten destinar hasta aproximadamente 980 mil pesos a un vehículo eléctrico para la rectoría general, las rectorías de unidad o la secretaría general. Para otros puestos directivos, el límite ronda los 820 mil pesos, mientras que los montos disminuyen para unidades híbridas o de combustión interna.
El Patronato actualizó sus lineamientos el 15 de abril para armonizarlos con el acuerdo del rector. Al día siguiente fueron presentadas las ocho solicitudes que posteriormente se aprobaron durante la sesión extraordinaria del 23 de abril.
Acuerdo permite comprar las unidades asignadas
Otro punto cuestionado es la posibilidad de que los funcionarios adquieran el vehículo que les fue asignado. El Acuerdo 03/2026 contempla esa opción cuando la persona haya ocupado el cargo durante al menos 36 meses y el automóvil acumule 30 meses de uso y 50 mil kilómetros recorridos.
Integrantes de la comunidad también han denunciado un presunto uso de automóviles institucionales para traslados personales, fines de semana y vacaciones. Estas acusaciones no han sido acreditadas en la información disponible.
Hasta el momento referido por el reporte original, no se había dado a conocer un posicionamiento del rector Gustavo Pacheco López sobre el paro y los cuestionamientos. Para Aboites, la compra de los vehículos envía un mensaje negativo ante las carencias denunciadas por estudiantes, profesores e investigadores.



