
África.- El continente africano gana relevancia dentro del mercado internacional de drogas sintéticas, luego de que redes criminales y operadores mexicanos llevaran conocimientos y técnicas para fabricar metanfetamina a países que anteriormente eran identificados principalmente como puntos de tránsito de cocaína.
Durante años, distintas naciones africanas funcionaron como escala para cargamentos de cocaína procedentes de América Latina y dirigidos hacia Europa. Esa ruta continúa activa, pero ahora se consolida otra dinámica vinculada con la producción y el traslado de sustancias sintéticas hacia mercados africanos, asiáticos, europeos y de Oceanía.
Datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) indican que el tráfico de metanfetamina se encuentra en rápida expansión en África. Entre 2021 y 2024, Nigeria y Sudáfrica destacaron como los principales puntos africanos de salida de cargamentos detectados de esta sustancia.
Lucía Bird, directora del Observatorio de Economías Ilícitas de África Occidental de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime, explicó a DW que las redes mexicanas son solamente uno de los actores extranjeros presentes en los mercados de drogas de esa región. Organizaciones brasileñas y colombianas también tienen una participación relevante, particularmente en el suministro de cocaína.
De territorio de tránsito a zona de producción
El cambio se observa especialmente en el mercado de la metanfetamina. Nigeria es considerado un centro de fabricación desde comienzos de la década de 2010, mientras que ciudadanos mexicanos han participado durante años en la transferencia de técnicas de producción, según la especialista.
Aunque la metanfetamina se fabricaba en África desde la década de 1990, los primeros laboratorios clandestinos eran pequeños y se concentraban en satisfacer la demanda local. Durante los últimos diez años, la producción se volvió más industrializada, eficiente y capaz de generar mayores volúmenes con una calidad superior.
Actualmente existen indicios de fabricación en diferentes zonas del África subsahariana. La droga producida puede dirigirse tanto a consumidores del continente como a mercados de Asia meridional, Australia y Nueva Zelanda.
Sin embargo, la presencia de ciudadanos mexicanos en laboratorios africanos no demuestra por sí misma que organizaciones como el Cártel de Sinaloa o el Cártel Jalisco Nueva Generación hayan establecido operaciones directas en esos territorios.
Especialistas independientes y alianzas locales
Victoria Dittmar, investigadora de InSight Crime radicada en México, distingue dos posibles modelos. El primero involucra a especialistas independientes conocidos como “cocineros”, quienes venden sus conocimientos para fabricar metanfetamina u otras drogas y pueden trabajar para diferentes organizaciones, incluso si son rivales.
Por ello, la investigadora recomienda cautela al atribuir a un cártel las actividades de cualquier persona procedente de Sinaloa u otra entidad mexicana. En algunos casos, las autoridades ofrecen poca información pública sobre los criterios utilizados para establecer esas vinculaciones.
Investigaciones de InSight Crime también han identificado a personas presuntamente más cercanas a organizaciones mexicanas, especialmente a la facción de los Mayos del Cártel de Sinaloa. Estos operadores buscarían establecer actividades de producción en Europa y África mediante acuerdos con grupos locales.
Además de Sudáfrica y Nigeria, los análisis mencionan operaciones o información relacionada con Kenia, Mozambique y Guinea Ecuatorial. Estos países pueden funcionar como sitios de producción para mercados locales, pero también como plataformas para enviar sustancias hacia Europa y Oceanía.
Un modelo sin control territorial
Frédéric Massé, codirector de la Red de Monitoreo y Análisis del Crimen Organizado en América Latina, considera que el modelo predominante no consiste en instalar sucursales propias, sino en recurrir a alianzas, subcontratación, intermediarios y facilitadores logísticos.
La presencia confirmada suele limitarse a operadores aislados, ciudadanos mexicanos en tránsito y grupos locales asociados. De acuerdo con el especialista, no existen elementos para describir una operación corporativa con control territorial similar al ejercido por algunos grupos criminales dentro de México.
Entre los incentivos económicos se encuentra la saturación del mercado estadounidense de metanfetamina, donde los precios han disminuido, además de la presión sobre la producción en México y las cadenas de precursores químicos provenientes de Asia. África también enfrenta menos vigilancia en determinadas rutas comerciales.
Las conexiones se han desarrollado durante aproximadamente una década y muestran señales de evolucionar desde intercambios ocasionales de conocimientos hacia operaciones más estables. No obstante, las especialistas advierten que todavía es pronto para determinar el alcance definitivo de esta tendencia, mientras las redes criminales continúan adaptándose con mayor rapidez que los mecanismos formales de cooperación internacional.



