
Estados Unidos.— El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y la construcción de centros de datos ha elevado el valor de servidores, cableado de cobre y módulos de memoria RAM. Esa demanda también convirtió a los camiones que transportan estos componentes en objetivos de redes criminales especializadas en el robo y desvío de carga.
De acuerdo con reportes de NBC News y FreightWaves citados en el material original, los grupos no eligen los cargamentos al azar. Antes de que las unidades salgan de los almacenes, los delincuentes identifican envíos específicos y posteriormente coordinan su intercepción o modifican su destino mediante fraudes en plataformas logísticas.
Las pérdidas registradas desde el 3 de junio fueron estimadas en 110.6 millones de dólares. El valor de la mercancía sustraída en cada operación oscila entre 2 y 38 millones de dólares, una diferencia explicada por el alto costo del hardware utilizado en instalaciones de cómputo e inteligencia artificial.
Recuperan cargamento en Illinois
En Illinois, la oficina del sheriff del condado de Cook recuperó dos remolques que transportaban cobre y equipo de cómputo para centros de datos. El cargamento estaba valuado en aproximadamente 1.3 millones de dólares, según la información difundida.
Los datos de Verisk CargoNet muestran que una reducción en la cantidad general de incidentes no necesariamente representa un menor riesgo económico. La firma contabilizó 677 casos durante el segundo trimestre de 2026, mientras que el valor de las mercancías robadas llegó a 304.6 millones de dólares.
Keith Lewis, vicepresidente de operaciones de la compañía, advirtió que “un menor volumen de incidentes no debe confundirse con un menor riesgo de robos”. Los golpes pueden ser menos frecuentes, pero cada cargamento tecnológico concentra mercancía valuada en millones de dólares.
Fraude digital facilita el desvío de camiones
El FBI advirtió en abril sobre grupos que suplantan la identidad de empresas transportistas mediante correos electrónicos fraudulentos y enlaces maliciosos. El objetivo es infiltrarse en los sistemas de agencias logísticas y acceder a las plataformas donde se ofrecen, asignan o subastan rutas de carga.
Una vez dentro, los delincuentes pueden aceptar un envío legítimo a nombre de una compañía conocida. Posteriormente cambian el destino o mandan a conductores vinculados con la operación para recoger la mercancía. Bajo este esquema, trabajadores de almacenes pueden entregar y cargar los componentes sin saber que están frente a una identidad falsa.
Otro problema es que los servidores y módulos de memoria pueden viajar bajo medidas de custodia similares a las utilizadas para artículos de mucho menor valor. La revisión insuficiente de conductores y empresas contratadas abre una vulnerabilidad adicional dentro de la cadena de suministro.
Emboscadas contra convoyes tecnológicos
El refuerzo de escoltas también ha derivado en enfrentamientos. En junio, un vehículo embistió de manera intencional a la unidad que custodiaba un cargamento de hardware valuado en 13 millones de dólares. El camión consiguió escapar. Semanas después, otro convoy fue atacado en Texas mientras transportaba componentes con un valor estimado de 10 millones de dólares.
La memoria RAM es uno de los productos más buscados porque concentra un valor elevado en poco espacio y puede ocultarse con facilidad. TrendForce estimó que la memoria DDR5 para servidores aumentó de precio entre 93% y 98% durante el primer trimestre de 2026. También proyectó un incremento adicional de entre 10% y 15% para la DRAM convencional en el cuarto trimestre.
Además de la escasez y el aumento de precios, los delincuentes tendrían canales para revender la mercancía. Un directivo de SPG Cargo & Logistics señaló que estas redes cuentan con clientes y pedidos definidos. Según su estimación, entre seis y siete de cada diez cargamentos robados en Estados Unidos salen del país y terminan en centros de datos ubicados en el extranjero.
El fenómeno combina ciberdelincuencia, fallas en la verificación de transportistas y ataques en carretera. Para las empresas, el desafío ya no consiste únicamente en proteger físicamente los camiones, sino también en asegurar las plataformas digitales desde las que se asignan y administran los envíos.



