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Rastrean mariposas monarca para salvar su migración en Norteamérica

Científicos colocaron transmisores solares en casi mil 750 ejemplares para conocer sus rutas, localizar sitios de descanso y apoyar la conservación de la especie.

Michoacán, México.- Científicos de México, Estados Unidos y Canadá utilizan diminutos transmisores solares para rastrear la migración de las mariposas monarca e identificar los lugares donde se alimentan, descansan y pasan la noche durante su recorrido por Norteamérica.

La investigación busca obtener información que permita proteger sitios esenciales antes de que desaparezcan. La pérdida de hábitat, los pesticidas y el cambio climático se encuentran entre las principales amenazas para las poblaciones de este insecto.

Las monarca pueden viajar alrededor de 4 mil 800 kilómetros desde el sur de Canadá hasta los bosques de abetos oyamel del centro de México, donde pasan el invierno. Esa zona forma parte de una reserva de la biosfera protegida y reconocida como Patrimonio de la Humanidad.

Durante décadas, especialistas han intentado precisar qué rutas siguen, cuánto avanzan cada día y en qué lugares se refugian por la noche. Este año fueron colocados transmisores en casi mil 750 ejemplares, una tecnología que comienza a revelar conexiones migratorias que hasta ahora no habían podido comprobarse.

Rebeca Quiñonez-Piñón, científica principal de la Federación Nacional de Vida Silvestre, encabeza un estudio que combina seguimiento en tiempo real y ciencia ciudadana. El proyecto presta especial atención a Texas, por donde pasa una parte importante de las monarca ubicadas al este de las Montañas Rocosas.

Ese corredor, conocido como el “embudo de Texas”, es utilizado durante el otoño en el viaje hacia México y en primavera durante el regreso al norte. Las zonas elegidas pueden cambiar cada año según la disponibilidad de agua, néctar, árboles y otros refugios nocturnos.

Desde el inicio del seguimiento, los investigadores obtuvieron evidencia de una monarca procedente de Utah, al oeste de las Montañas Rocosas, que se integró con las poblaciones orientales en el centro de México. También observaron ejemplares que siguieron la costa este hasta Florida, cruzaron el Golfo de México y continuaron su recorrido por territorio mexicano.

Emma Pelton, bióloga conservacionista sénior de la Sociedad Xerces para la Conservación de Invertebrados, señaló que el proyecto ha permitido conocer trayectorias únicas y conexiones entre poblaciones que solamente se habían planteado como hipótesis.

Desde el comienzo de la migración de este año, aproximadamente 175 mariposas marcadas han sido detectadas en México. El público puede consultar la evolución de los ejemplares mediante la aplicación gratuita Project Monarch Science.

Transmisores del peso de una gota de agua

Las etiquetas fueron desarrolladas por Cellular Tracking Technologies, cuestan 200 dólares cada una y pesan aproximadamente lo mismo que una gota de agua. Para evitar una carga excesiva, la mayoría se coloca en mariposas de más de 400 miligramos y con alas suficientemente largas.

El procedimiento requiere capacitación y cuidado. Los ejemplares son capturados con redes y mantenidos a una temperatura fresca para tranquilizarlos. Después se protegen sus patas y antenas, se aplica adhesivo en el abdomen y se fija suavemente el transmisor antes de liberarlos.

La tecnología también presenta limitaciones. No ofrece la ubicación exacta de cada mariposa, sino el sitio donde se encontraba el receptor que captó la señal. Una detección tampoco confirma que el ejemplar continúe con vida. Además, serán necesarios más estudios para determinar si las etiquetas modifican su comportamiento.

Una población en descenso

Las monarca generalmente viven entre dos y seis semanas, pero las que migran a México pueden alcanzar hasta nueve meses. Desde mediados de la década de 1990, la población oriental ha disminuido más de 80 por ciento, mientras que la occidental registra una reducción aproximada de 95 por ciento.

Los pesticidas afectan a la asclepia o algodoncillo, planta donde depositan sus huevos y única fuente de alimento de las orugas. A ello se suman las sequías, la pérdida de zonas de refugio, los atropellamientos y las alteraciones de temperatura asociadas al cambio climático.

Entre las medidas de conservación se encuentran la colocación de redes en carreteras de Texas para inducir a las mariposas a volar más alto, así como la siembra de algodoncillo y plantas para polinizadores en jardines, caminos y corredores de transporte.

Quiñonez-Piñón destacó que proteger a los polinizadores es fundamental para mantener ecosistemas saludables y conservar fuentes de alimento. Los datos obtenidos mediante el rastreo podrían ayudar a dirigir esas acciones hacia los puntos más importantes de la extensa ruta migratoria.

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