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¡El internet global bajo amenaza! Irán eleva la tensión sobre los cables submarinos

Reportes atribuidos a funcionarios de seguridad señalan que Teherán tendría estrategias para atacar infraestructura de comunicación en el Golfo Pérsico y el mar Rojo ante una eventual ofensiva militar.

TEHERÁN, Irán.- Irán tendría preparadas estrategias para atacar cables submarinos de comunicación ubicados en el Golfo Pérsico y el mar Rojo en caso de nuevas acciones militares contra su territorio, una medida que podría afectar servicios de internet, sistemas financieros y centros de datos vinculados con la inteligencia artificial.

La advertencia adquiere relevancia porque varios cables esenciales para transportar el tráfico internacional de datos atraviesan el estrecho de Ormuz. Esta zona no solo es estratégica para el suministro de petróleo y combustibles: también forma parte de la infraestructura física que mantiene conectadas a economías de Asia, Europa, África y Medio Oriente.

De acuerdo con funcionarios de seguridad citados de manera anónima por Reuters, Teherán habría diseñado opciones para atacar al menos 20 cables submarinos en la región como respuesta a posibles agresiones militares. Las fuentes indicaron que Irán también tendría capacidad para obstaculizar las reparaciones, lo que prolongaría las interrupciones de conectividad.

Los informantes señalaron que, si se concreta una ofensiva contra territorio iraní, el país podría “eliminar toda restricción” y considerar ataques contra infraestructura crítica y bases militares extranjeras. Al tratarse de versiones proporcionadas bajo anonimato, no existe una confirmación pública detallada sobre los objetivos o la ejecución de esos planes.

¿Qué tan vulnerables son los cables submarinos?

Dañar deliberadamente un cable submarino es posible, aunque requiere capacidad técnica y operativa. En el caso de Ormuz, la profundidad relativamente reducida aumenta la preocupación: sus aguas van aproximadamente de los 40 a los 200 metros, según la información disponible.

Una interrupción tendría consecuencias técnicas, económicas y geopolíticas debido a la concentración de datos que circula por estas rutas. Más del 90% de la capacidad de transmisión entre Europa y Asia pasa por cables submarinos del mar Rojo, mientras que cerca de una quinta parte del tráfico global de internet atraviesa estrechos estratégicos como Bab al-Mandeb.

Incluso un número limitado de cortes podría perjudicar aplicaciones bancarias, almacenamiento en la nube y servicios empresariales. Reparar los cables en una zona de conflicto también sería complicado, pues los barcos especializados necesitan permisos, acceso a las áreas dañadas y garantías de seguridad para sus tripulaciones.

India y los centros de datos, entre los más expuestos

India figura entre los países con mayor exposición por su ubicación y por la dependencia de las conexiones que cruzan esta región. El diario India Today advirtió que una afectación tendría un impacto considerable en su infraestructura financiera, aunque las consecuencias no quedarían limitadas a ese país.

Empresas como Amazon, Microsoft y Google han destinado inversiones a centros de datos en países del Golfo Pérsico, entre ellos Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. La intención es desarrollar a la región como un centro relevante para la inteligencia artificial, pero esas instalaciones dependen de cables que las conectan con mercados y usuarios de Asia y África.

El escenario se complica por las tensiones marítimas. El material disponible señala que Irán ha colocado minas en el estrecho de Ormuz, situación que habría llevado a navieras y aseguradoras a suspender operaciones mientras se establecen rutas seguras. En el mar Rojo, los ataques de grupos hutíes de Yemen contra embarcaciones también han elevado los riesgos.

Buscan rutas terrestres alternativas

Ante la vulnerabilidad de las conexiones submarinas, gobiernos y compañías desarrollan rutas terrestres, aunque estas resultan más costosas y todavía se encuentran en proceso de expansión. El Ministerio de Comunicaciones de Irak firmó un contrato con la empresa catarí Ooredoo para transportar datos desde el Golfo hacia Europa a través de territorio iraquí.

El proyecto contempla un cable subterráneo desde la península de al-Faw, en el sur de Irak, hasta Rabia, cerca de la frontera con Turquía. Reportes del medio especializado Rest of World indican que Google y Meta ya comenzaron a desviar parte de su tráfico por esta vía.

La protección de los cables plantea otro dilema: sus ubicaciones aparecen históricamente en mapas para evitar daños accidentales causados por embarcaciones. Ocultar los trazados podría dificultar ataques deliberados, pero también elevaría el riesgo de cortes involuntarios. En medio de las tensiones regionales, esta infraestructura se consolida como uno de los puntos más sensibles de la conectividad mundial.

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