
México.— La reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas semanales rumbo a 2030 debería contemplar ajustes adicionales para los turnos nocturnos y mixtos, debido a que sus límites diarios actuales no coincidirían en todos los casos con el nuevo máximo semanal, advirtieron especialistas en derecho laboral.
El cambio representa un reto de reorganización técnica para las empresas, especialmente para aquellas que operan de manera continua o utilizan esquemas especiales. El análisis también señala que será necesario fortalecer el registro del tiempo extraordinario y modificar prácticas internas para proteger los derechos de los trabajadores.
¿Qué ocurriría con los turnos nocturnos y mixtos?
La abogada Kareli Gante Araujo explicó que la legislación laboral mantiene jornadas máximas diarias de ocho horas para el turno diurno, siete horas y media para el mixto y siete horas para el nocturno. Sin embargo, el límite semanal disminuirá gradualmente, lo que obligará a revisar la distribución de los días y las horas trabajadas.
En una jornada mixta, seis días de trabajo representan actualmente un máximo de 45 horas semanales. Según el calendario considerado en el análisis, cuando el límite semanal llegue a 44 horas en 2028, conservar ese esquema podría generar una hora extraordinaria cada semana.
En el caso del turno nocturno, trabajar siete horas durante seis días suma 42 horas semanales. Aunque este modelo no requeriría una modificación inmediata durante las primeras etapas, tendría que reconfigurarse antes de alcanzar la meta de 40 horas en 2030.
El abogado Rodrigo Macedo Gómez señaló que existe un pendiente normativo porque el máximo diario del turno nocturno, multiplicado por seis días laborales, supera en dos horas el objetivo semanal. Esta diferencia requeriría ajustes en la duración de los turnos, en el número de días trabajados o en la organización de los relevos.
De acuerdo con el planteamiento presentado, la jornada máxima semanal bajará de 48 a 46 horas a partir del 1 de enero de 2027. La reducción deberá aplicarse sin afectar salarios, prestaciones ni otros derechos adquiridos por los trabajadores.
Riesgos para empresas y trabajadores
Los especialistas también identificaron falta de precisión para esquemas como los turnos de 12 por 12 o de 24 por 24 horas. Estas modalidades son utilizadas en actividades que requieren cobertura permanente, por lo que su adaptación podría representar costos adicionales, particularmente para pequeñas y medianas empresas.
Si los espacios operativos se cubren únicamente mediante tiempo extraordinario, las compañías podrían enfrentar una presión económica mayor. Macedo Gómez consideró que, en determinadas circunstancias, contratar a otro trabajador podría resultar menos costoso que pagar de manera recurrente las horas adicionales necesarias para mantener la operación.
La falta de claridad también podría provocar un aumento de reclamaciones y juicios laborales. Los tribunales tendrían que desarrollar nuevos criterios para resolver controversias relacionadas con la duración de las jornadas, el pago de horas extra y la aplicación de los límites semanales.
Reorganización y negociación colectiva
Entre las medidas preventivas propuestas se encuentra reorganizar las actividades en esquemas de cinco días por semana, siempre que la naturaleza de la empresa lo permita. Otra alternativa consiste en establecer roles de guardia y sistemas de relevos para garantizar la continuidad en sectores que no pueden suspender operaciones.
La negociación colectiva también tendrá un papel relevante. Los sindicatos y las empresas deberán revisar contratos, horarios y mecanismos de cobertura para evitar la sobreexplotación de los empleados sin comprometer la viabilidad de los centros de trabajo.
Los especialistas subrayaron que la reducción del tiempo laboral no autoriza disminuciones de sueldos, salarios o prestaciones. Por ello, recomendaron que las empresas documenten los horarios, actualicen sus controles de asistencia y anticipen la reorganización de los turnos antes de que entren en vigor las distintas etapas de la reducción semanal.



