
México.- El Gobierno federal aumentó en 2026 el impuesto aplicado a los refrescos y otras bebidas saborizadas, pero sus estimaciones para 2027 apuntan a una recaudación menor en términos reales. Una posible explicación, planteada por especialistas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), es que el encarecimiento de estos productos esté provocando una reducción en su consumo.
Desde enero de 2026, la cuota del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para las bebidas saborizadas pasó de 1.65 a 3.08 pesos por litro. Además, comenzó a aplicarse por primera vez un gravamen de 1.50 pesos por litro a las bebidas elaboradas con edulcorantes no calóricos.
Con el aumento de las cuotas, podría esperarse un crecimiento considerable en los ingresos públicos por este concepto. No obstante, la estimación para 2027 contempla una recaudación de 76 mil 920.5 millones de pesos por bebidas saborizadas, frente a los 75 mil 290 millones de pesos previstos para 2026.
El aumento desaparece al considerar la inflación
En cifras nominales, la cantidad proyectada para 2027 es superior a la de 2026. Sin embargo, la diferencia prácticamente desaparece una vez que se considera el aumento general de los precios. Con una inflación estimada de 3%, los ingresos serían alrededor de 1% menores en términos reales.
Jonathan Hernández Reséndiz, investigador de Ingresos del CIEP, explicó a El Economista que es necesario descontar el efecto de la inflación para identificar el comportamiento real de la recaudación. Aunque el Gobierno espera recibir más pesos, ese incremento no sería suficiente para compensar la pérdida de valor provocada por el alza de los precios.
“Una vez que se descuenta la parte del crecimiento de la inflación se ve realmente cómo se comporta el indicador, en este caso el de la recaudación”, señaló el especialista. Esto significa que el ingreso proyectado crecería en términos nominales, pero retrocedería cuando se mide su capacidad real.
El consumo podría estar disminuyendo
Una de las explicaciones consideradas por el CIEP es un posible cambio en el comportamiento de los consumidores. Al aumentar el impuesto y trasladarse parte de ese costo al precio final, algunas personas podrían estar comprando menos refrescos y bebidas saborizadas.
Hernández Reséndiz indicó que los resultados de recaudación pueden estar influidos por una modificación en el consumo nacional derivada del aumento de los impuestos. De confirmarse esa relación, se estaría cumpliendo el llamado objetivo extrafiscal del gravamen.
Los impuestos de este tipo no solamente buscan generar recursos para el Gobierno. También pretenden reducir el consumo de productos considerados perjudiciales para la salud, entre ellos las bebidas azucaradas o con alto contenido calórico. Bajo esa lógica, una menor recaudación podría ser consecuencia de una reducción en las compras de los productos gravados.
Sin embargo, esa relación todavía no está comprobada. La disminución del consumo es una posibilidad planteada por especialistas a partir de las estimaciones disponibles, pero Hacienda no ha explicado públicamente si esa es la razón por la cual prevé un menor ingreso real durante 2027.
También podría tratarse de un ajuste en los cálculos
Judith Senyacen Méndez, directora ejecutiva del CIEP, planteó otra posibilidad: que las autoridades estén corrigiendo sus previsiones. Las estimaciones para 2026 pudieron ser más altas de lo que mostraría la recaudación observada y, con esa información, el Gobierno podría estar ajustando sus expectativas para el siguiente año.
El comportamiento previsto para las bebidas saborizadas contrasta con el de otros productos sujetos al IEPS. En el caso de alimentos con alta densidad calórica, como las frituras, la estimación de ingresos pasa de 42 mil 856.1 millones de pesos en 2026 a 45 mil 350.4 millones en 2027.
Por ahora, las cifras permiten identificar una reducción real proyectada en los ingresos por bebidas saborizadas, pero no determinan por sí solas su causa. Para conocer si el impuesto efectivamente redujo las compras será necesario contar con información sobre ventas, consumo y recaudación observada, además de una explicación oficial sobre la metodología empleada en las previsiones.



