CALI, Colombia.— Las labores de rescate tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el suroeste y centro de Colombia entraron en una fase crítica este jueves, después de que transcurrieran más de 72 horas desde el movimiento y el balance de fallecidos aumentara a 273.
De acuerdo con información de Reuters, el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Santiago Tamayo, reportó además 377 personas desaparecidas y 3 mil 826 heridas. Las cifras podrían modificarse debido a que todavía existen zonas con acceso limitado y edificios colapsados donde continúan las labores.
Los primeros tres días posteriores a un terremoto son considerados fundamentales para localizar sobrevivientes. Después de ese periodo, las posibilidades disminuyen, aunque los equipos especializados mantienen la revisión de puntos donde podrían existir espacios entre los escombros.
Rescatistas avanzan hacia la remoción de escombros
En varias de las áreas afectadas, las brigadas comenzaron a pasar gradualmente de la búsqueda de personas con vida a la remoción de estructuras destruidas. El terremoto derribó edificios de departamentos y dañó viviendas, escuelas y hospitales, mientras miles de habitantes permanecen en calles, albergues y espacios abiertos por temor a nuevos colapsos.
Cali, Pereira y Buenaventura figuran entre los puntos con mayores daños. Las autoridades reportaron 93 personas fallecidas en Cali y 96 en Pereira, una de las ciudades más afectadas de la región cafetera.
En el Conjunto Residencial Torres del Limonar, ubicado al sur de Cali, brigadistas apoyados con grúas y baldes continuaban la búsqueda de 15 desaparecidos. En ese lugar fueron localizados siete sobrevivientes y 13 personas sin vida, según el reporte citado.
Durante las operaciones, los rescatistas piden silencio para tratar de identificar golpes, voces o movimientos debajo de las losas. La inestabilidad de los edificios representa un riesgo adicional para los equipos desplegados.
Réplicas mantienen el peligro
El Servicio Geológico Colombiano informó que se han registrado 160 réplicas desde el terremoto principal. Aunque no todas han sido percibidas con la misma intensidad, pueden ocasionar nuevos desprendimientos en muros, techos y estructuras debilitadas.
La situación es especialmente complicada en comunidades alejadas de las principales ciudades. En Buenaventura, personal del Comité Internacional de Rescate señaló que algunas zonas no recibieron apoyo de socorristas sino hasta la noche del miércoles. Ante la demora, residentes intentaron buscar sobrevivientes con sus propias manos.
Trabajadores humanitarios también reportaron dificultades para ingresar a barrios con presencia de grupos armados ilegales. Según los testimonios recopilados, en algunos sectores fueron confiscadas donaciones de alimentos bajo el argumento de que serían distribuidas por esos grupos.
La falta de agua y electricidad continúa afectando a varias comunidades. Algunas familias utilizan troncos de madera para cocinar, mientras permanecen a la espera de ayuda y de evaluaciones sobre las condiciones de sus viviendas.
Redes comunitarias apoyan a damnificados
En Cali surgieron redes de apoyo para abastecer a rescatistas, médicos y voluntarios. Mónica Mina, propietaria de un restaurante, relató que trabaja junto con otros chefs durante más de 20 horas al día para preparar y distribuir alrededor de mil porciones de comida.
Al mismo tiempo, empleados municipales recogen ropa, documentos y objetos personales encontrados entre los escombros. Los artículos son clasificados con la intención de entregarlos posteriormente a las familias afectadas.
Entre los testimonios se encuentra el de Enrique Marín, quien viajó más de 10 horas desde Bogotá hasta Pereira tras saber que su madre estaba atrapada. La mujer fue rescatada con signos vitales seis horas después del sismo, pero murió durante su traslado al hospital. Marín únicamente pudo recuperar una bicicleta de su infancia.
Gobierno declara emergencia económica
La emergencia ocurre al inicio del gobierno del presidente Abelardo De La Espriella, quien, según el material difundido, asumió el cargo seis días antes del desastre. El mandatario declaró el estado de emergencia económica para movilizar recursos y atender a las víctimas.
También anunció un fondo destinado a la reconstrucción de hospitales, escuelas, viviendas e infraestructura. Funcionarios colombianos afirmaron que no han rechazado ofrecimientos de ayuda extranjera, aunque indicaron que los equipos internacionales de búsqueda deberán cumplir estándares reconocidos de certificación.
Las prioridades inmediatas son concluir las revisiones en estructuras colapsadas, atender a las comunidades sin servicios básicos y evaluar la seguridad de los edificios. Con 377 desaparecidos y zonas todavía inaccesibles, el balance puede aumentar mientras Colombia inicia una prolongada etapa de recuperación.



