ESTADOS UNIDOS.- Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) podrían ser equipados con guantes capaces de administrar descargas eléctricas a personas que no acaten sus órdenes, de acuerdo con un aviso de planificación de adquisiciones publicado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El documento señala que el ICE podría destinar hasta 20 millones de dólares a la compra de “dispositivos conductivos de distracción y desescalada”. Entre los equipos considerados se encuentran los guantes tácticos CTG-5 G.L.O.V.E., cuyo nombre corresponde en inglés a Generated Low Output Voltage Emitter.
El equipo forma parte del catálogo de Compliant Technologies, una empresa fundada por veteranos de corporaciones de seguridad pública. La compañía presenta sus productos como herramientas “no letales” para controlar situaciones peligrosas y describe el guante como un dispositivo que puede integrarse a las tácticas y procedimientos de cada agencia.
Los CTG-5 pueden utilizarse como guantes convencionales durante labores de patrullaje. Sin embargo, cuentan con un interruptor que, una vez activado, permite liberar una descarga cuando el dispositivo entra en contacto directo con la piel de una persona.
Según las especificaciones incluidas en el material, el guante produce una descarga de entre 324 y 362 voltios, con un límite máximo de 380 voltios. El fabricante sostiene que su intensidad es menor a la de un dispositivo taser y que la estimulación busca provocar una distracción temporal para obtener el cumplimiento de instrucciones.
Compliant Technologies afirma que la incomodidad provocada por el impulso suele conseguir que una persona obedezca en menos de tres segundos y asegura que el equipo no deja quemaduras, marcas ni cicatrices. Cada impulso eléctrico tendría una duración aproximada de entre 114 y 116 microsegundos, mientras que el sistema generaría entre 29 y 30 descargas por segundo.
El manual de operación establece diferentes restricciones. Entre ellas, indica que no debe aplicarse simultáneamente la descarga de dos guantes sobre una misma persona y desaconseja mantener el dispositivo activo durante más de 15 segundos.
También advierte que los guantes necesitan entrar en contacto directo con la piel para funcionar y que no deben emplearse contra mujeres embarazadas, personas con marcapasos o afecciones cardiacas, adultos mayores, niños o personas con discapacidades graves.
Los dispositivos incorporan una función de registro de eventos que permitiría revisar algunas de las acciones realizadas durante su utilización. Además, los agentes tendrían que obtener una certificación para acreditar que cuentan con la preparación necesaria. Esa certificación debe renovarse cada dos años, según la información técnica.
Hasta ahora no se ha precisado cuántos guantes pretende adquirir el ICE ni cuándo comenzarían a utilizarse. El aviso del DHS señala que el contrato podría formalizarse próximamente y que los equipos serían entregados en marzo del año siguiente, aunque la compra todavía aparece como parte de un proceso de planificación.
La posibilidad de que los agentes cuenten con estos dispositivos generó inquietud entre defensores de los derechos civiles, quienes advierten que podrían facilitar abusos o casos de uso excesivo de la fuerza durante operativos, detenciones y procesos de custodia migratoria.
Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora de proyectos sobre seguridad pública en la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, declaró a The Associated Press que no existen garantías suficientes de que los agentes utilizarán los guantes de manera adecuada. Advirtió que el mecanismo puede activarse con facilidad y ocasionar dolor sin que otras personas necesariamente observen su uso.
En contraste, John Peters, presidente del Instituto para la Prevención de Muertes Bajo Custodia, comparó la descarga con una picadura de abeja y consideró que el equipo podría ayudar a agentes de menor tamaño, más débiles o de mayor edad a realizar detenciones con mayor rapidez y reducir la duración de los enfrentamientos.
Peters reconoció, sin embargo, que algunos agentes podrían hacer un uso indebido de los dispositivos. Por ello, consideró necesario que el ICE establezca reglas claras, mecanismos de supervisión y programas sólidos de capacitación antes de incorporarlos a sus operaciones.
Ni las autoridades migratorias ni Compliant Technologies habían emitido una postura sobre la posible compra, de acuerdo con el material disponible. La eventual adquisición y sus condiciones definitivas dependerán del avance del procedimiento administrativo.



