Washington, D.C., Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) debe mantener los retenes carreteros como parte de su estrategia para combatir la migración irregular, a pesar de la polémica generada por la muerte de dos migrantes durante operativos recientes.
A través de una publicación en su red social Truth Social, el mandatario afirmó que los controles de tránsito son una de las herramientas “más importantes y efectivas” para combatir la inmigración ilegal y la delincuencia. Además, rechazó las críticas de integrantes del Partido Demócrata y defendió el trabajo de los agentes migratorios.
Trump sostuvo que su administración no eliminará los retenes del ICE, al considerar que han contribuido a disminuir los índices delictivos en el país. “Los hombres y mujeres de ICE están haciendo un gran trabajo”, escribió el presidente, quien también aseguró que la criminalidad ha disminuido de manera significativa durante su gobierno.
Las declaraciones ocurren luego de que un ciudadano colombiano de 26 años muriera el lunes tras recibir disparos de un agente del ICE en el estado de Maine. El caso se suma al fallecimiento de un migrante mexicano registrado la semana pasada en Houston, Texas. En ambos hechos, las autoridades estadounidenses señalaron que los agentes utilizaron sus armas después de que los conductores presuntamente intentaran escapar con sus vehículos.
Tras estos incidentes, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció la suspensión temporal de los retenes en carreteras y calles, además de iniciar investigaciones internas para esclarecer lo ocurrido en ambos casos.
Las reacciones internacionales no se hicieron esperar. El Gobierno de México informó recientemente que 17 ciudadanos mexicanos han fallecido durante operativos de detención o bajo custodia migratoria desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, por lo que anunció acciones legales en Estados Unidos contra las autoridades responsables.
Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó como un “asesinato” la muerte del ciudadano colombiano ocurrida en Maine y solicitó que el caso sea investigado para esclarecer las circunstancias en las que se registró.







