LA GUAIRA, Venezuela.– Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte de Venezuela provocaron el colapso de cientos de edificios y reavivaron el debate sobre la resistencia de las construcciones frente a eventos sísmicos de gran intensidad. Expertos coinciden en que, además de la fuerza del sismo, factores como la calidad de las edificaciones, las normas de construcción y las características del terreno fueron determinantes en los daños registrados.
Las autoridades venezolanas reportan al menos 250 estructuras colapsadas o con daños severos, más de 2 mil 200 familias afectadas y cientos de personas atrapadas entre los escombros, principalmente en La Guaira, ciudad declarada zona de desastre. El terremoto fue superficial y ocurrió cerca de áreas densamente pobladas, lo que incrementó el impacto de las ondas sísmicas sobre las construcciones.
Especialistas de la Universidad de Chile explican que ese país ha fortalecido durante más de un siglo sus normas antisísmicas, incorporando sistemas estructurales capaces de absorber la energía de los terremotos y reduciendo el riesgo de colapso. Además, destacan que la fiscalización de las obras y la actualización constante de los reglamentos han permitido que edificios soporten sismos de magnitud superior a 8 sin registrar derrumbes masivos.
En contraste, expertos advierten que parte de las edificaciones afectadas en Venezuela fueron construidas sobre terrenos inestables o con sistemas estructurales menos resistentes. También señalan que la cercanía del epicentro y la poca profundidad del movimiento sísmico incrementaron significativamente los daños.
Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, ingenieros y autoridades analizarán tanto las estructuras que colapsaron como aquellas que permanecieron en pie, con el objetivo de identificar las condiciones que permitieron su resistencia y fortalecer futuras medidas de prevención.


