SEP cambia tradición de escoltas escolares en CDMX
Nacional

SEP termina una tradición que empezó con Porfirio Díaz hace más de 100 años en todas las escuelas de México

Desde el ciclo escolar 2026-2027, las escoltas serán rotativas y dejarán de integrarse exclusivamente con estudiantes de los mejores promedios.

CIUDAD DE MÉXICO.- A partir del ciclo escolar 2026-2027, las escuelas públicas de educación básica de la Ciudad de México deberán integrar sus escoltas de manera rotativa, sin utilizar exclusivamente el promedio académico para seleccionar a sus participantes.

El cambio está incluido en la nueva Guía Operativa para la Organización y Funcionamiento de los Servicios de Educación Básica de Escuelas Públicas en la Ciudad de México, elaborada bajo los lineamientos de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La disposición no elimina las escoltas ni los honores a la bandera. Lo que termina es el esquema bajo el cual los lugares se reservaban principalmente para estudiantes con las calificaciones más altas. La nueva modalidad busca ampliar la participación durante el ciclo escolar con criterios de igualdad, inclusión y no discriminación.

La escolta dejará de ser exclusiva de los mejores promedios

Durante años, formar parte de la escolta representó un reconocimiento académico para estudiantes de primaria y secundaria. En muchas escuelas, llegar a sexto grado con uno de los mejores promedios permitía ocupar alguno de los seis lugares durante las ceremonias cívicas.

La normativa anterior para las escuelas públicas de la capital establecía que la escolta oficial de primaria se conformaría con alumnos de sexto grado que hubieran obtenido los mejores promedios, tomando en cuenta su trayectoria desde primero. En caso de empate, podían aplicarse otros criterios académicos.

En secundaria operaba una lógica similar, con la selección de estudiantes según los promedios y criterios correspondientes a ese nivel. Aunque también existía la posibilidad de contar con escoltas rotativas, estas eran complementarias y no reemplazaban a la escolta oficial formada por los alumnos de mayor rendimiento.

Con la nueva guía, la rotación deja de ser una alternativa y se convierte en el principio para integrar las escoltas. De esta manera, más estudiantes podrán participar en las ceremonias, independientemente de sus calificaciones, sexo u otras condiciones.

Una tradición vinculada con el Porfiriato

Antes de incorporarse a las escuelas, la escolta tuvo un origen relacionado con el ámbito militar. Su función consistía en acompañar y proteger una bandera, una persona o una formación. Con el tiempo, esta práctica pasó a las ceremonias cívicas y se integró a la educación básica mexicana.

La versión difundida durante generaciones relaciona la escolta escolar de seis integrantes con los Niños Héroes de Chapultepec: Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Juan Escutia.

También se le vincula con el gobierno de Porfirio Díaz y con el impulso que tuvieron las ceremonias cívicas durante ese periodo. Sin embargo, no existe evidencia histórica concluyente de que Díaz haya creado directamente la escolta escolar. La tradición se asocia con una etapa en la que las escuelas adquirieron mayor relevancia para la construcción de una identidad nacional.

En 1905 se creó la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, encabezada por Justo Sierra. En ese contexto de reorganización educativa, la bandera, el Himno Nacional y las conmemoraciones históricas ganaron presencia dentro de la vida escolar.

De reconocimiento académico a actividad colectiva

El cambio modifica el significado que la escolta tuvo para varias generaciones. Bajo el modelo anterior, ocupar uno de sus lugares podía considerarse la culminación de años de buenas calificaciones. Con el sistema rotativo, la ceremonia se plantea como una experiencia formativa y colectiva.

De acuerdo con los objetivos señalados en la guía, la participación deberá contribuir al fortalecimiento de la identidad nacional, el sentido de pertenencia y la inclusión. Esto permitirá que alumnos que antes quedaban fuera por no estar entre los mejores promedios tengan la oportunidad de intervenir en los actos cívicos.

La medida también puede abrir un debate entre familias, docentes y estudiantes. Una postura considera que la escolta debe conservarse como incentivo para reconocer el esfuerzo académico; otra sostiene que los honores a la bandera son una actividad educativa en la que diferentes integrantes de la comunidad escolar deben tener la posibilidad de participar.

La modificación se aplicará en las escuelas públicas de educación básica de la Ciudad de México y no significa, con la información disponible, la desaparición de las escoltas ni una disposición general para todas las escuelas del país. La ceremonia continuará, pero los seis lugares ya no corresponderán necesariamente a quienes tengan las calificaciones más altas.

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