México.- La Secretaría de Educación Pública (SEP) advirtió sobre el tiempo que las personas pasan frente a dispositivos móviles, al señalar que el uso diario del celular e internet entre jóvenes y adultos en México ya equivale prácticamente a una jornada laboral completa. De acuerdo con Ricardo Villanueva Lomelí, subsecretario de Educación Superior, las personas mayores de 16 años permanecen conectadas un promedio de 7 horas con 32 minutos al día, cifra que supera el promedio mundial de 6 horas con 38 minutos.
La declaración se realizó durante el Primer Foro Regional “La vida frente a la pantalla: el impacto de los dispositivos digitales en las juventudes mexicanas”. Ahí, autoridades educativas aclararon que la intención no es generar una confrontación con la tecnología, sino abrir una discusión nacional para analizar cómo convivir con ella de forma equilibrada sin afectar la vida cotidiana, la educación y la salud mental.
La SEP no busca prohibir celulares: busca entender sus efectos
En coordinación con la UNESCO, la SEP inició una serie de foros nacionales para analizar el impacto de las tecnologías digitales en niñas, niños y adolescentes. Entre los riesgos identificados por especialistas y docentes destacan la disminución de la concentración, afectaciones en el rendimiento académico, ciberacoso, sexting, grooming y otros tipos de violencia digital.
México ya vive hiperconectado
La dependencia señaló que diversos estudios y datos del INEGI muestran que internet y los teléfonos inteligentes ya forman parte esencial de la vida cotidiana, especialmente entre las nuevas generaciones. Además, investigaciones han identificado cambios en hábitos de comunicación y convivencia, así como una reducción en la interacción verbal y la exposición a conversaciones complejas desde edades tempranas.
El problema no solo sería el tiempo frente a la pantalla
Especialistas señalan que el impacto de las redes sociales y dispositivos digitales también está relacionado con factores familiares, económicos y emocionales. El debate actual busca entender no solo cuánto tiempo pasan los jóvenes conectados, sino cómo ese uso puede influir en su desarrollo, comportamiento y salud mental.

