Chihuahua, México.
Al salir la luz del día, las afectaciones viales continuaban sobre las principales conexiones carreteras de la entidad, manteniendo un panorama de parálisis vehicular. Grupos de campesinos, identificados por los organizadores de la contraparte como presuntos aliados del Partido Acción Nacional (PAN), cumplieron con la consigna de prolongar el cierre físico de las rutas para frenar por completo el traslado de los autobuses que se dirigían hacia la capital del estado.
La movilización, descrita como un bloqueo sin precedentes en la historia política reciente de la región, buscaba contener a los contingentes que pretendían agruparse frente al Palacio de Gobierno para demandar de manera formal el desafuero de la gobernadora María Eugenia Campos Galván. Los manifestantes opositores mantuvieron un despliegue de lonas y pancartas a lo largo de las vialidades, impidiendo de forma tajante el paso de cualquier camión o vehículo vinculado con la marcha de protesta.
Esta situación prolongada generó un profundo malestar social y conatos de tensión en los tramos carreteros debido a los daños colaterales provocados a terceros. Decenas de operadores de transporte de carga pesada, automovilistas particulares y autobuses comerciales con pasajeros en ruta hacia diferentes destinos del interior del país quedaron completamente varados, viéndose afectados por una disputa partidista ajena a sus actividades de traslado.

