
Tenango del Valle, Estado de México. Andrés Mendoza, feminicida serial conocido como “El Monstruo de Atizapán”, murió a los 77 años dentro del penal de Tenango del Valle, donde permanecía recluido desde 2021 por el asesinato de al menos 19 mujeres.
El hombre fue encontrado sin vida en su celda este jueves, de acuerdo con un reporte de La Jornada que cita fuentes oficiales. Mendoza padecía complicaciones en el sistema respiratorio derivadas de una neumonía y anteriormente había requerido atención hospitalaria.
También tenía diabetes y llevaba alrededor de un año en estado grave, según la información disponible. Se encontraba en el área destinada a personas privadas de la libertad consideradas vulnerables por su edad.
Fue detenido en Atizapán durante 2021
Mendoza fue arrestado cuando tenía 72 años, luego de que las investigaciones por la desaparición de Reyna González, de 34 años, condujeran a las autoridades hasta su vivienda, ubicada en la colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán de Zaragoza.
Durante la inspección del inmueble, las autoridades localizaron restos humanos, identificaciones, calzado, joyería, bolsos, prendas de mujer, maquillaje, grabaciones de video y libretas con diversos nombres. Parte de los restos estaba en un sótano y en espacios excavados dentro de la propiedad.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México informó durante las investigaciones que fueron recuperados cerca de 4 mil 300 restos óseos. Los trabajos periciales buscaban establecer a cuántas víctimas correspondían y determinar la relación del detenido con diferentes casos de desaparición.
Entre los objetos encontrados estaban identificaciones pertenecientes a mujeres cuyo paradero se desconocía desde 2016 y 2019, de acuerdo con los datos difundidos durante el proceso. Aunque en las libretas aparecían más de 30 nombres, las autoridades judiciales lograron acreditar su responsabilidad en 19 feminicidios.
Confesó los crímenes ante un juez
Días después de su detención, Mendoza reconoció ante un juez su responsabilidad en los asesinatos y en el ocultamiento de los restos de sus víctimas. Según su declaración, comenzó a matar mujeres en 1991 y continuó durante aproximadamente tres décadas.
Las investigaciones establecieron que se acercaba a mujeres de su comunidad, conversaba con ellas y generaba una relación de confianza. Reyna González, cuya desaparición permitió ubicarlo, tenía una tienda de teléfonos celulares cerca de la vivienda del acusado y era vista hablando con él de manera frecuente.
El hombre había trabajado para el Ayuntamiento de Atizapán y también contaba con experiencia como carnicero. El caso alcanzó relevancia nacional debido al número de víctimas, al prolongado periodo durante el cual ocurrieron los delitos y a los indicios encontrados dentro del domicilio.
Enfrentaba múltiples condenas
Andrés Mendoza recibió distintas sentencias por feminicidio y delitos relacionados con desaparición y homicidio. Entre las condenas reportadas se encontraban una pena de 92 años de prisión y seis sentencias de 55 años, además de una sentencia vitalicia.
Su historia también fue considerada para una serie documental impulsada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Televisa, cuyo propósito anunciado era generar reflexión sobre los feminicidios y las condiciones sociales que permiten que la violencia contra las mujeres permanezca impune.
Hasta el momento del reporte, no se habían dado a conocer mayores detalles sobre las diligencias realizadas tras el hallazgo del cuerpo ni sobre la entrega de los restos a sus familiares. La información preliminar relaciona el fallecimiento con los padecimientos que afectaban su salud desde meses atrás.



