
México.— Aceptar tarjetas, transferencias o pagos sin contacto dejó de ser algo excepcional para una parte importante de las pequeñas y medianas empresas mexicanas. Sin embargo, contar con la tecnología no significa que los negocios estén dispuestos a depender más de ella: el temor al fraude y a los ciberataques se ha convertido en una barrera para ampliar su uso.
En México, 96% de las pymes consultadas ya acepta pagos digitales o sin efectivo y 87% considera que estas herramientas son importantes para sus operaciones, de acuerdo con el estudio Mastercard 2026 SME Cybersecurity Outlook. Pese a ese nivel de adopción, 64% teme sufrir un fraude o ataque informático.
Seguridad frena nuevas formas de cobro
El estudio, elaborado por Mastercard junto con Payments and Commerce Market Intelligence, encuestó durante el segundo trimestre de 2026 a 2 mil 400 propietarios y directivos de pymes en 12 países de América Latina y el Caribe, incluido México.
Los resultados indican que las preocupaciones de seguridad ya influyen en las decisiones comerciales. El 35% de las empresas mexicanas encuestadas afirmó que frenó o dejó de utilizar algunas soluciones de pagos digitales, mientras que 41% decidió esperar antes de incorporar nuevas formas de cobro.
El impacto también alcanza los planes de crecimiento. Según el reporte, 38% de las pymes consultadas pospuso proyectos para aumentar sus ventas por internet o incorporarse plenamente al comercio electrónico. De esta manera, el riesgo percibido no solo condiciona la manera de recibir pagos, sino también la posibilidad de llegar a más clientes.
Pocas empresas se sienten preparadas
La mayoría de los negocios reconoce la existencia de las amenazas digitales. En México, 91% de las pymes participantes aseguró tener al menos cierto grado de familiaridad con la ciberseguridad. No obstante, únicamente 16% se considera muy preparada para protegerse frente a una amenaza.
Además, una de cada cinco empresas encuestadas reconoció que no cuenta con un plan de respuesta o recuperación ante incidentes de ciberseguridad. Esta diferencia entre conocer los riesgos y tener capacidad para enfrentarlos puede limitar la transición desde el efectivo hacia plataformas digitales.
Mastercard sostiene que las medidas de seguridad deben avanzar al mismo ritmo que la adopción tecnológica. La empresa ofrece capacitación mediante su Trust Center y participa en México en la iniciativa PyMEs Ciberseguras, desarrollada con la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información para acercar herramientas y conocimientos a los negocios.
Digitalización de pequeños comercios
Los resultados aparecen en medio de esfuerzos empresariales y gubernamentales para reducir la dependencia del efectivo. Datos citados previamente por Mastercard señalan que 65% de los comercios en México recibe únicamente efectivo y que entre siete y ocho de cada 10 pagos todavía se realizan con dinero físico.
Esas cifras provienen de referencias distintas a la encuesta de pymes y, por sus diferentes universos de medición, no son necesariamente comparables de manera directa. En conjunto, sin embargo, muestran que la disponibilidad de terminales y otros mecanismos de cobro no elimina por sí sola el uso predominante del efectivo.
Mastercard anunció una nueva etapa de Avance MiPyME, con la que busca llegar a un millón de micro y pequeñas empresas mediante capacitación, herramientas y respaldo para adoptar pagos digitales. Visa y el Gobierno de México siguen una ruta similar con “Crece tu MIPYME con pagos digitales”, desarrollado junto con la Secretaría de Economía.
Este último programa alcanzó un millón de micro, pequeñas y medianas empresas habilitadas para recibir pagos electrónicos a menos de un año de su lanzamiento, según la información difundida sobre la iniciativa. Incluye terminales punto de venta, pagos sin contacto, enlaces de pago y la tecnología Tap to Phone.
El desafío ya no consiste solamente en llevar una terminal a cada negocio. También implica generar confianza, ofrecer capacitación y establecer protocolos para responder ante incidentes. Sin esas condiciones, el miedo al fraude puede frenar tanto el uso cotidiano de los pagos digitales como los planes de expansión de las pymes mexicanas.



