
Varsovia, Polonia.— El matrimonio puede estar relacionado con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, especialmente entre los hombres, de acuerdo con investigaciones que analizaron los cambios en la actividad física, la alimentación y las responsabilidades cotidianas después de iniciar la vida en pareja.
Un análisis realizado con más de 44 mil personas encontró que el matrimonio elevó 6.5 por ciento el riesgo de sobrepeso y 2.8 por ciento el de obesidad. Los resultados apuntan principalmente a una disminución del ejercicio después de casarse, además de otros cambios en la rutina, como porciones más grandes y una mayor frecuencia de comidas compartidas.
Los hallazgos muestran una asociación entre el estado civil y el peso corporal, aunque los factores pueden variar según la edad, el sexo, los hábitos y el contexto cultural de cada persona.
Sobrepeso y obesidad no son lo mismo
El sobrepeso se refiere a un peso superior al recomendado para la estatura, mientras que la obesidad implica una acumulación mayor de grasa y es considerada una enfermedad. Esta última incrementa el riesgo de padecimientos como diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares.
La diferencia es relevante porque las investigaciones no encontraron el mismo impacto en hombres y mujeres. Un estudio del Instituto Nacional de Cardiología de Varsovia, en Polonia, examinó a 2 mil 405 adultos con una edad promedio de 50 años.
De acuerdo con sus resultados, los hombres casados tenían 3.2 veces más probabilidades de vivir con obesidad que los solteros. En las mujeres casadas no se identificó un aumento equivalente en el riesgo de obesidad, aunque sí apareció una mayor probabilidad de sobrepeso.
Estar casado elevó 62 por ciento la probabilidad de sobrepeso entre los hombres y 39 por ciento entre las mujeres, según la información difundida sobre esa investigación.
Menos ejercicio después del matrimonio
La reducción de la actividad física aparece como uno de los factores más claros. Un estudio con población china, elaborado con datos de la Universidad de Pekín, reportó que la actividad física disminuyó casi 60 por ciento entre los hombres casados y 47 por ciento entre las mujeres.
Las causas identificadas no fueron iguales para ambos grupos. En el caso de las mujeres, una mayor carga de tareas domésticas puede reducir el tiempo disponible para realizar ejercicio. Entre los hombres, el problema estaría relacionado con no sustituir la actividad física que dejan de practicar al cambiar su rutina.
La vida en pareja también puede incluir nuevas responsabilidades que desplazan el ejercicio a un segundo plano. A ello se suman las comidas compartidas, las reuniones sociales y el consumo de porciones más grandes, prácticas que pueden integrarse gradualmente a la vida cotidiana.
Otra investigación encontró que, entre los hombres, el índice de masa corporal tiende a incrementarse durante los primeros cinco años de matrimonio.
La edad y la salud emocional también influyen
El estudio polaco observó que la edad representa por sí misma un factor adicional. Por cada año de vida, el riesgo de sobrepeso aumentó 3 por ciento en los hombres y 4 por ciento en las mujeres.
El matrimonio puede coincidir con una etapa en la que el metabolismo se vuelve más lento, por lo que la edad, el sedentarismo y los cambios alimenticios pueden combinarse. Entre las mujeres analizadas, la depresión duplicó el riesgo de obesidad, lo que también mostró la importancia de la salud emocional.
Los resultados no significan que casarse lleve inevitablemente al aumento de peso. Más bien, advierten sobre modificaciones en los hábitos que pueden pasar inadvertidas durante la vida en pareja.
Caminar después de cenar, realizar una actividad física juntos, distribuir las tareas del hogar y vigilar el tamaño de las porciones son algunas medidas que pueden ayudar a mantener una rutina saludable. La prevención, según los hallazgos, puede construirse también en equipo.



