Washington D. C., Estados Unidos.– El ejército de Estados Unidos llevó a cabo este jueves una intensa oleada de bombardeos contra Irán como represalia por los recientes ataques dirigidos contra sus bases militares en Medio Oriente, reavivando el conflicto tras una pausa de casi una semana y elevando nuevamente la tensión en la región.
La ofensiva ocurrió pocas horas después de que el presidente Donald Trump advirtiera que respondería con fuerza luego de que Irán lanzara misiles contra fuerzas estadounidenses desplegadas en Jordania.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que la operación militar fue completada con éxito y que los ataques alcanzaron decenas de objetivos pertenecientes a los Guardianes de la Revolución, el cuerpo militar de élite del régimen iraní.
Por su parte, la agencia estatal iraní Irna reportó bombardeos en varias ciudades de la provincia de Juzestán, así como en la isla de Qeshm, ubicada en el Golfo Pérsico. De acuerdo con la agencia Fars, tres integrantes de una misma familia murieron y otras dos personas resultaron heridas como consecuencia de los ataques.
En medio de la escalada, el ejército de Jordania informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron cinco misiles lanzados desde Irán que tenían como objetivo su territorio. Las autoridades señalaron que el incidente no dejó víctimas y recordaron que un ataque similar fue repelido el día anterior.
— U.S. Central Command (@CENTCOM) July 30, 2026
El conflicto también se extendió a otros países de la región. El miércoles, Estados Unidos y Arabia Saudita anunciaron bombardeos contra bases de grupos armados proiraníes en Irak, mientras que Israel acusó al grupo Hezbolá de violar el alto al fuego vigente en Líbano mediante el despliegue de un dron contra uno de sus vehículos militares.
Arabia Saudita denunció además una serie de ataques con drones contra instalaciones petroleras, responsabilizando a milicias iraquíes respaldadas por Teherán.
Tras los bombardeos, los Guardianes de la Revolución aseguraron que mantendrán la resistencia mientras continúen las amenazas contra Irán y sus aliados en la región.
En Irak, la presidencia calificó los ataques estadounidenses como “una flagrante violación de su soberanía”, pese a que el presidente Trump afirmó que la operación fue coordinada con el gobierno iraquí. La alianza de milicias Hashed al Shaabi informó que 20 de sus integrantes murieron, entre ellos cinco asesores iraníes, y denunció una peligrosa escalada del conflicto.
Las tensiones también continúan en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Los Guardianes de la Revolución aseguraron que mantienen control total sobre la zona y afirmaron haber detenido tres buques petroleros, mientras que los rebeldes hutíes en Yemen anunciaron un bloqueo naval contra puertos sauditas en el mar Rojo.
La nueva ofensiva marca un recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con múltiples frentes activos que involucran a Irak, Jordania, Arabia Saudita, Israel, Líbano y Yemen, incrementando la incertidumbre sobre la estabilidad de Medio Oriente.



