
Washington, D.C., Estados Unidos.- El gobierno estadounidense trasladó a la frontera con México un sistema militar no letal que utiliza ondas electromagnéticas para provocar una intensa sensación de calor en las personas y disuadirlas de acercarse, de acuerdo con un memorando revelado por CNN y difundido públicamente esta semana.
El periodista Jesús Esquivel explicó en Aristegui en Vivo que el Departamento de Seguridad Interior solicitó al Departamento de Guerra la transferencia del dispositivo, conocido como Sistema Activo de Negación, o Active Denial System. Según su explicación, se trata de un equipo instalado en un vehículo que emite ondas electromagnéticas invisibles y genera una sensación de ardor en la piel.
De acuerdo con el memorando citado, el sistema puede dirigir sus ondas hacia objetivos ubicados a más de 800 metros de distancia. Esquivel sostuvo que el despliegue está enfocado en disuadir a personas que intenten ingresar sin autorización a Estados Unidos por la frontera con México.
Transferencia por siete meses
El documento establece que la transferencia al Departamento de Seguridad Interior se realizó inicialmente por siete meses, periodo que comenzó en septiembre. Una vez concluido ese plazo, la dependencia podría solicitar la renovación para continuar utilizando el equipo, según la información presentada por el periodista.
Esquivel relacionó la medida con la política migratoria del presidente Donald Trump. También recordó que el mandatario afirmó recientemente que solamente una persona había sido detenida durante los últimos siete meses al intentar ingresar de manera irregular por la frontera mexicana, declaración que, según el periodista, contrasta con cifras difundidas por el propio Departamento de Seguridad Interior.
El Sistema Activo de Negación está diseñado para conseguir que las personas se alejen rápidamente del área hacia la cual son dirigidas las ondas. Conforme a lo expuesto, quienes resultan alcanzados experimentan una sensación de ardor que puede mantenerse durante aproximadamente 15 minutos, aunque el dispositivo es clasificado como armamento no letal.
Será operado por agentes federales
El equipo no quedaría bajo la operación directa de los elementos militares del Comando Norte desplegados en la frontera. El memorando señala que sería utilizado por agentes de la Patrulla Fronteriza y de las autoridades federales de inmigración y aduanas, debido a las restricciones que limitan la participación de las fuerzas armadas estadounidenses en funciones correspondientes a autoridades civiles.
El gobierno de Trump había ordenado previamente el despliegue de más de 10 mil integrantes del Comando Norte a lo largo de la frontera con México. La justificación oficial fue que los militares realizarían labores de apoyo y logística para los agentes civiles responsables de la vigilancia fronteriza. En la zona también participan elementos de agencias como la DEA y el FBI.
Alcance abre interrogantes
Uno de los puntos señalados por Esquivel es el alcance superior a 800 metros. Esa distancia resulta relevante en sectores donde ambos países están separados únicamente por el río Bravo o por espacios reducidos, como ocurre en diferentes zonas de Ciudad Juárez y en tramos fronterizos de Arizona.
El periodista planteó que, al ser activado desde territorio estadounidense, el sistema podría alcanzar a personas ubicadas del lado mexicano. Sin embargo, el memorando referido no precisa qué ocurriría si las ondas cruzaran la línea internacional ni cuáles serían los protocolos para evitar afectaciones fuera de Estados Unidos.
Esquivel afirmó que el dispositivo ya se encuentra en la frontera y que su traslado ocurrió desde septiembre, antes de que el memorando fuera divulgado públicamente. También aclaró que no se trata de un equipo experimental, pues anteriormente ha sido utilizado por fuerzas militares estadounidenses como mecanismo para impedir que personas se aproximen a determinadas zonas.
Aunque Estados Unidos tiene facultades para desplegar personal y equipo dentro de su territorio, el periodista consideró que las principales interrogantes surgirían si el sistema fuera activado. Entre ellas se encuentran las circunstancias que justificarían su uso, contra quién sería dirigido y qué consecuencias tendría una eventual afectación en territorio mexicano.



