
Bruselas, Bélgica.- Supermercados de distintos países de Europa reportaron incidentes informáticos que alteraron el funcionamiento de sus sistemas de refrigeración y congeladores, lo que obligó a retirar toneladas de alimentos y provocó importantes pérdidas económicas para las empresas afectadas.
Los problemas fueron registrados el pasado 1 de noviembre en establecimientos de Bélgica, Suecia, Países Bajos, Luxemburgo, Irlanda, Finlandia y Estonia. Los ataques modificaron las temperaturas de los equipos utilizados para conservar productos perecederos, de acuerdo con los reportes disponibles.
Como medida preventiva, diferentes comercios retiraron carnes, lácteos, verduras y otros productos refrigerados o congelados que pudieron quedar expuestos a condiciones inadecuadas. La mercancía fue apartada para evitar que llegara a los consumidores sin cumplir con las condiciones necesarias de conservación.
Supermercados afectados por el ciberataque
En Bélgica, Carrefour informó que 15 de sus aproximadamente 700 establecimientos presentaron problemas relacionados con el incidente. La cadena Spar, por su parte, registró afectaciones en alrededor de cinco tiendas.
En Irlanda, Musgrave Group confirmó que 13 establecimientos de su cadena SuperValu tuvieron que retirar productos como precaución. La empresa no detalló públicamente el valor total de la mercancía afectada.
Las cadenas ICA y Coop también reportaron anomalías en Suecia. Un portavoz de ICA Sverige señaló que varias tiendas fueron afectadas durante la noche y recibieron apoyo para atender las consecuencias. Coop confirmó que siete de sus establecimientos sufrieron un hackeo.
Los incidentes no serían los primeros de este tipo registrados recientemente en Europa. Durante octubre, alrededor de 700 supermercados de Francia habrían enfrentado ataques contra sus sistemas de refrigeración, entre ellos establecimientos de Carrefour, Intermarché y Coopérative U.
¿Cómo alteraron los sistemas de refrigeración?
El método empleado consistió en intervenir los sistemas digitales encargados de controlar los refrigeradores y congeladores. Estos dispositivos forman parte del llamado internet de las cosas, conocido como IoT, que permite supervisar y modificar a distancia el funcionamiento de aparatos y maquinaria conectados a internet.
En algunos establecimientos, la temperatura de los congeladores habría llegado hasta los 50 grados Celsius, muy lejos de los niveles requeridos para mantener alimentos congelados. La alteración comprometió la cadena de frío y dejó mercancía sin posibilidades de comercialización.
Los ataques ocurrieron durante la madrugada, cuando los supermercados se encontraban cerrados o contaban con poco personal. Esto habría permitido que las anomalías pasaran inadvertidas durante varias horas. Al comenzar la jornada, los trabajadores encontraron equipos alterados y productos que debían ser retirados.
Aunque los reportes señalan pérdidas económicas importantes y el retiro de toneladas de comida, no se ha presentado un balance conjunto que detalle el monto total de los daños ocasionados en todos los países afectados.
Autoridades investigan los ataques
Hasta el momento no existe una atribución pública concluyente sobre la identidad de los responsables. Tampoco se ha confirmado que todos los incidentes registrados en los diferentes países formen parte de una misma operación coordinada.
El Centro de Ciberseguridad de Bélgica confirmó que tenía conocimiento de los ataques contra los sistemas de refrigeración. La Fiscalía Federal belga abrió una investigación, mientras que Carrefour Bélgica reconoció que los problemas en sus establecimientos fueron provocados por un ciberataque.
El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, calificó como preocupante la repetición de estos incidentes y alertó sobre la posibilidad de que busquen alterar la cadena de suministro alimentaria y debilitar la confianza de los consumidores.
También surgieron versiones sobre una posible participación de grupos relacionados con Rusia debido al contexto de tensión geopolítica en Europa. Sin embargo, no existen pruebas públicas que permitan responsabilizar a Moscú o a alguna organización específica, por lo que las investigaciones continúan sin una autoría confirmada.



