Ciudad Juárez, Chihuahua.- Las inmediaciones de las oficinas gubernamentales conocidas como Pueblito Mexicano se convirtieron en el escenario de intensas manifestaciones por parte de colectivos de la comunidad LGBTQ+ y agrupaciones de la iglesia evangélica. La concentración masiva se originó tras el anuncio de que el Congreso del Estado discutiría y votaría la iniciativa del matrimonio igualitario durante una sesión ordinaria celebrada en esta zona fronteriza. Ambos sectores se apostaron en los accesos del recinto para visibilizar sus posturas y presionar a los legisladores locales ante la inminente votación de la reforma.
Por un lado, los representantes del movimiento LGBTQ+ defendieron la urgencia de legalizar estas uniones civiles basándose en el pleno ejercicio de su ciudadanía y en el marco de los derechos humanos. Los manifestantes señalaron que el matrimonio va más allá de un concepto social, ya que involucra garantías fundamentales relacionadas con la protección del patrimonio familiar, el acceso a la seguridad social y la capacidad legal para tomar decisiones médicas críticas en nombre de sus parejas. Asimismo, recordaron que los criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya han respaldado la validez jurídica de estas uniones, calificando el asunto como un avance estrictamente de derechos y no una confrontación de índole religiosa.
En contraste, los líderes evangélicos y pastores presentes manifestaron su total rechazo a la iniciativa bajo el argumento de la preservación del modelo de familia tradicional. De acuerdo con sus declaraciones, la conformación matrimonial debe integrarse exclusivamente por un hombre y una mujer, afirmando que ambas figuras aportan elementos naturales indispensables para el desarrollo familiar que no pueden ser sustituidos. Aunque los voceros religiosos aseguraron respetar a las personas de la comunidad, enfatizaron que legalizar estas reformas atenta contra el orden natural y agrava problemáticas sociales actuales, mientras que los colectivos defensores lamentaron los discursos de intolerancia y recordaron las constantes situaciones de violencia y abandono familiar que han enfrentado históricamente por la falta de reconocimiento legal.
