
La creencia de que el cerebro humano termina de desarrollarse a los 25 años podría ofrecer una visión incompleta. Un estudio de la Universidad de Cambridge ubicó alrededor de los 32 años uno de los cambios más importantes en la organización de las conexiones cerebrales, tras analizar imágenes de personas de distintas edades.
El equipo encabezado por Duncan Astle comparó resonancias magnéticas de cerca de 3 mil 800 personas, con edades comprendidas entre el nacimiento y los 90 años. Los investigadores utilizaron un tipo de escaneo que permite seguir el movimiento del agua dentro del cerebro y observar cómo se transforma su red de conexiones a lo largo de la vida.
Cinco etapas en la organización del cerebro
A partir de los patrones encontrados, los especialistas identificaron cinco grandes etapas: infancia, adolescencia, adultez, envejecimiento temprano y envejecimiento tardío. Cada periodo presenta una forma particular de organización cerebral, por lo que el desarrollo no seguiría una trayectoria uniforme desde el nacimiento hasta la vejez.
Uno de los principales resultados se relaciona con la llamada “adolescencia extendida”. De acuerdo con el análisis, esta etapa comenzaría aproximadamente a los 9 años y se prolongaría hasta cerca de los 32. En ese punto se registra uno de los cambios más marcados en la manera en que se encuentran organizadas las conexiones del cerebro.
Esto no significa que una persona cambie de forma repentina al cumplir 32 años ni que todas las capacidades cognitivas evolucionen al mismo ritmo. La cifra funciona como un punto aproximado dentro de patrones observados en miles de imágenes cerebrales. También se refiere a la estructura y conectividad del cerebro, no a una medida individual de responsabilidad, inteligencia o madurez emocional.
¿De dónde surgió la idea de los 25 años?
Durante años se difundió que el desarrollo cerebral concluye alrededor de los 25 años. Esa referencia procede de investigaciones que se concentraron principalmente en la corteza prefrontal, región ubicada detrás de la frente y relacionada con funciones como planear, establecer prioridades y tomar decisiones.
La corteza prefrontal sí alcanza una madurez estructural hacia la mitad de la década de los 20, según lo expuesto por los investigadores. Sin embargo, se trata solamente de una parte del cerebro. El nuevo análisis contempla una reorganización más amplia de las conexiones neuronales, lo que ayuda a explicar por qué el límite de los 25 años no describe todo el proceso.
El estudio plantea así que la maduración cerebral debe entenderse como una sucesión de etapas y no como una fecha única aplicable a todas las funciones. Los 32 años marcarían una transición general relevante dentro de esa organización, pero no un momento exacto e idéntico para cada persona.
El cerebro también cambia durante la vejez
La investigación no se limitó a la infancia y la adultez. Los científicos detectaron otro punto de transición alrededor de los 66 años, cuando comenzaría una fase de envejecimiento temprano. Durante ese periodo se presenta un deterioro de la sustancia blanca y una reducción progresiva de las conexiones neuronales.
Los investigadores señalaron que esa etapa coincide además con una edad en la que aumenta el riesgo de padecimientos como la hipertensión. No obstante, el análisis no establece que cumplir determinada edad provoque por sí solo una enfermedad, sino que describe cambios generales observados en la estructura cerebral.
Una última fase comenzaría cerca de los 83 años. En ella, la conectividad continúa disminuyendo y el cerebro depende en mayor medida de regiones específicas. Los datos correspondientes a este grupo son todavía limitados, por lo que sus características deberán estudiarse con mayor profundidad.
Comprender estas etapas podría ayudar a identificar los periodos en los que el cerebro es más vulnerable. Entre las posibles aplicaciones se encuentran el estudio de dificultades de aprendizaje durante la infancia y el análisis de condiciones vinculadas con el envejecimiento, como la demencia.
Los resultados también matizan una idea extendida: aunque la corteza prefrontal alcanza un desarrollo importante durante los 20, la reorganización general del cerebro continúa. En términos estructurales, uno de sus principales cambios no llegaría a los 25, sino alrededor de los 32 años.



