Ciudad Juárez, Chihuahua.- El encarecimiento de la carne de res en el territorio mexicano ha encendido las alarmas debido a su impacto directo en las finanzas de los hogares. Durante los últimos meses del año en curso, se ha registrado un incremento constante en los precios de este alimento básico, alcanzando variaciones anuales sumamente elevadas que superan los porcentajes observados en periodos previos. Esta tendencia alcista afecta de manera transversal a diferentes cortes y presentaciones, lo que reduce significativamente el poder adquisitivo de la población al momento de abastecer la canasta alimentaria.
Diversos factores explican este fenómeno económico, entre los que destaca una severa restricción en la frontera que impidió la exportación habitual de ganado hacia el mercado de los Estados Unidos. Esta interrupción en los flujos comerciales provocó que cientos de becerros que estaban destinados al cruce fronterizo tuvieran que ser sacrificados de manera anticipada en territorio nacional. Dicha alteración logística desestabilizó la cadena de suministro y elevó los costos operativos para los productores locales.
El resultado de estas tensiones comerciales y logísticas se ha traducido en un incremento generalizado en los mostradores y carnicerías del país. Cortes populares como la chuleta, la costilla, el retazo de res, el bistec y la carne molida muestran subidas de doble dígito en su comparación anual, consolidando una presión inflacionaria que asfixia el presupuesto familiar. Ante este panorama, los consumidores se ven obligados a reestructurar sus hábitos de consumo frente a una proteína que se vuelve cada vez más inaccesible.






