
XOCHIMILCO, Ciudad de México.— La producción de cempasúchil destinada a la temporada de Día de Muertos comienza varios meses antes de que las flores lleguen a mercados, viveros, hogares y ofrendas. En Xochimilco, uno de los principales puntos de cultivo de la capital del país, el proceso requiere planeación, vigilancia constante y cuidados adaptados a cada variedad.
En Viveros Ecoflor, el productor Mauro Sánchez inicia la siembra durante julio y organiza dos ciclos de cultivo. Esta estrategia permite disponer de flores en diferentes momentos de la temporada de Día de Fieles Difuntos, cuando aumenta la demanda de esta planta tradicionalmente asociada con altares y decoraciones.
Las fechas de siembra pueden cambiar según el tipo de cempasúchil y las condiciones climáticas. El periodo habitual comienza alrededor del 15 de julio y puede extenderse hasta los primeros días de agosto. A partir de ese momento, las plantas deben recibir atención continua para que alcancen una floración adecuada.
Los cuidados necesarios para la floración
El desarrollo del cempasúchil depende de diversos factores. Las plantas necesitan suficiente luz solar, un riego equilibrado y suelo con buen drenaje. También se requiere aplicar medidas preventivas frente a plagas y enfermedades que puedan afectar su crecimiento o la calidad de las flores.
El equilibrio en el riego es especialmente importante dentro del proceso descrito por los productores. Las condiciones del suelo, la exposición a la luz y el seguimiento de cada etapa deben coordinarse con el calendario previsto para que las flores estén disponibles durante las celebraciones de finales de octubre y principios de noviembre.
Viveros Ecoflor trabaja desde 1998 con cultivos protegidos y prácticas de agricultura orgánica. Entre las variedades que produce se encuentran los pompones, reconocibles por sus flores grandes y la abundancia de pétalos, así como los ejemplares de la serie bonanza, que son más pequeños.
La serie bonanza incluye flores amarillas, naranjas y matizadas. Esta diversidad permite ofrecer distintas opciones para quienes utilizan el cempasúchil en ofrendas, arreglos y otros elementos relacionados con la conmemoración de los difuntos.
Xochimilco concentra la producción capitalina
De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Xochimilco concentra el 80 por ciento de la superficie dedicada al cultivo de cempasúchil en la Ciudad de México. La actividad involucra a cerca de 700 productores.
El cultivo también representa una fuente de trabajo durante la temporada. Según los datos de la dependencia federal, esta actividad genera más de mil 500 empleos directos y alrededor de 2 mil empleos indirectos, desde las labores en los viveros hasta otras tareas relacionadas con el manejo y comercialización de las plantas.
Estas cifras muestran la relevancia que tiene la producción de cempasúchil para la zona de Xochimilco. Además de su valor cultural por su presencia en las celebraciones de Día de Muertos, la flor sostiene una cadena productiva que debe prepararse con meses de anticipación.
Del vivero a la repostería
Aunque su uso más conocido está en las ofrendas, el cempasúchil también ha encontrado espacio en la cocina. Mauro Sánchez colabora con la chef Araceli Ramírez, quien utiliza estas flores en la elaboración de productos como galletas y mousse.
Sin embargo, la chef recomienda verificar la procedencia de las flores antes de utilizarlas como ingrediente. No todo el cempasúchil disponible en viveros, mercados o puntos de venta es apto para el consumo, por lo que resulta necesario confirmar que haya sido producido específicamente bajo condiciones adecuadas para uso alimentario.
Así, el recorrido del cempasúchil comienza desde mediados del año, cuando los productores preparan la siembra, y culmina durante una de las temporadas con mayor significado cultural en México. Detrás de cada flor hay meses de trabajo, selección de variedades y seguimiento para que llegue en condiciones apropiadas a las celebraciones.



