
México.— Antes de la popularización del aire acondicionado y los ventiladores, las personas recurrían a materiales naturales para hacer más llevaderas las altas temperaturas dentro de sus viviendas. Una de estas prácticas consistía en sustituir las alfombras gruesas por esteras ligeras durante el verano.
De acuerdo con información difundida por Le Journal des Femmes, entre las décadas de 1930 y 1960 esta costumbre estaba presente en Francia y sus colonias. Las esteras o alfombras finas eran fabricadas con fibras naturales como yute, bambú, junco marino o algodón.
Su función era cubrir el suelo, proteger los pies del contacto con superficies calientes y absorber parte de la humedad ambiental. Sin embargo, la sensación de frescura dependía principalmente del piso, que absorbe el calor lentamente durante el día y después lo libera de manera gradual.
Una práctica con varios siglos de historia
El método es anterior al siglo XX. Un estudio disponible en la plataforma Persée documentó el uso de esteras de junco como recubrimiento de pisos y muros en residencias francesas desde la Edad Media y hasta el siglo XVIII.
Las fibras naturales pueden absorber vapor de agua cuando el ambiente está cargado de humedad y liberarlo cuando el aire se vuelve más seco. Según la publicación francesa, estos materiales también resultan adecuados para espacios interiores y exteriores.
El petate, una tradición mexicana
En México existe un objeto semejante: el petate, tejido tradicionalmente con tule o palma. Su uso se remonta a la época prehispánica y su nombre procede del náhuatl petatl.
El petate estuvo presente entre culturas como la mexica, zapoteca, mixteca y maya chontal. Además de emplearse para descansar o cubrir superficies, tuvo significados relacionados con el poder, la riqueza y las prácticas espirituales. También era utilizado para colocar ofrendas y, en determinados contextos, los cuerpos de personas fallecidas antes de ser sepultados.



