Ciudad Juárez, Chihuahua.- Ante el complejo panorama de seguridad que se vive en la región, diversos sectores de la comunidad juarense han manifestado la necesidad de retomar de manera permanente el “Operativo Mochila” en las instituciones educativas. Esta medida busca garantizar que los estudiantes, desde el nivel primaria hasta secundaria, no introduzcan objetos prohibidos o peligrosos a los planteles, asegurando así la integridad tanto de los alumnos como del personal docente.
Padres de familia de la escuela primaria Pascual Ortiz Rubio han expresado su apoyo a estas revisiones, argumentando que la curiosidad natural de los niños puede llevarlos a tomar objetos personales de sus padres, como armas o sustancias, para presumirlos ante sus compañeros sin medir las consecuencias. Aunque algunos tutores reconocen que la medida podría percibirse como invasiva para la privacidad de los menores, la mayoría coincide en que la prevención de accidentes, como agresiones físicas con objetos punzocortantes, debe ser la prioridad absoluta en las zonas con altos índices delictivos.
El debate también ha resaltado que, si bien el riesgo existe en la educación básica, es en el nivel secundaria donde los jóvenes se encuentran más expuestos a problemáticas como el consumo de drogas y la presencia de armas de fuego. Por ello, los ciudadanos instan a las autoridades educativas a establecer protocolos de vigilancia constantes que actúen como una barrera efectiva contra el ingreso de narcóticos y armamento, reforzando la seguridad en un entorno donde el acceso a información inapropiada a través de internet ha cambiado la dinámica de riesgo para los menores.
