La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, consideró “muy probable” que las redadas migratorias y las detenciones de personas por su apariencia u origen étnico influyeran en el voto latino durante los recientes procesos electorales en Estados Unidos.
Durante su conferencia diaria, la mandataria fue cuestionada sobre si las acciones realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) pudieron contribuir a los resultados adversos para el partido del presidente Donald Trump.
Sheinbaum respondió que esas medidas posiblemente modificaron el comportamiento de una parte del electorado latino, incluyendo a ciudadanos mexicanos y personas de origen mexicano que cuentan con derecho a votar en territorio estadounidense.
De acuerdo con su planteamiento, algunos electores latinos que respaldaron a Trump en la elección presidencial de 2024 habrían dejado de apoyar al Partido Republicano para votar posteriormente por candidatos del Partido Demócrata.
La presidenta mencionó la existencia de análisis recientes sobre las preferencias electorales, aunque no identificó los estudios, las encuestas ni las cifras en las que basó su comentario. También reconoció que no tenía un dato específico para demostrar directamente la relación entre las redadas migratorias y el cambio en el voto.
“Y sí es muy probable, no tengo el dato, pero es como lógico pensar que algo que influyó para que las y los latinos que tienen derecho a votar en Estados Unidos votaran ahora por el Partido Demócrata, pues tuviera que ver con este racismo y al mismo tiempo redadas contra personas por su color de piel y por su origen étnico”, declaró.
La declaración de Sheinbaum fue presentada como una valoración política y no como una conclusión sustentada en resultados estadísticos difundidos durante la conferencia. La propia mandataria utilizó términos de probabilidad y señaló expresamente que no contaba con información puntual para acreditar su interpretación.
Su comentario se concentró en los latinos que tienen ciudadanía estadounidense o que, por su situación legal, pueden participar en las elecciones. Por lo tanto, no se refirió a la población migrante en general, sino a quienes forman parte del padrón electoral y pueden expresar en las urnas su posición frente a las políticas migratorias.
La mandataria relacionó el posible cambio de preferencia con la percepción de que algunas detenciones se realizaron tomando en cuenta el color de piel o el origen étnico de las personas. Desde su perspectiva, ese contexto pudo generar rechazo entre comunidades que anteriormente habían respaldado electoralmente a Trump.
En el material presentado no se detallaron los estados o ciudades donde supuestamente ocurrió el cambio de preferencia, tampoco el número de electores latinos que habrían pasado del Partido Republicano al Demócrata. No se ofreció además un desglose que permitiera distinguir entre votantes mexicanos, mexicoamericanos y otros grupos de origen latino.
La postura expresada por Sheinbaum plantea que la política migratoria puede tener consecuencias más allá de las detenciones y deportaciones, al influir también en las decisiones políticas de ciudadanos estadounidenses vinculados familiar o culturalmente con comunidades migrantes.
Sin embargo, con la información expuesta durante la conferencia no es posible establecer el peso específico que tuvieron las redadas del ICE frente a otros asuntos económicos, sociales o políticos considerados por los votantes. La presidenta sostuvo que la relación resultaba lógica, pero dejó claro que se trataba de una posibilidad y no de un dato confirmado.



