
ESTADOS UNIDOS.— La victoria demócrata en las elecciones de medio mandato representó un rechazo a la gestión del presidente Donald Trump y abrió un nuevo escenario de contrapesos políticos, aunque no garantiza cambios inmediatos en las políticas migratoria y comercial de la Casa Blanca, coincidieron tres especialistas en asuntos estadounidenses.
Durante una mesa de análisis en Aristegui en Vivo, Kenneth Smith Ramos, exjefe de la negociación técnica del T-MEC; Arturo Sarukhán, exembajador de México en Estados Unidos, y José Arturo Santa Cruz Díaz Santana, director del Centro de Estudios sobre América del Norte de la Universidad de Guadalajara, evaluaron las posibles consecuencias de los resultados.
Los especialistas atribuyeron el desempeño republicano al aumento del costo de vida, los efectos de los aranceles, el rechazo a la política migratoria y la oposición a la guerra con Irán. Sarukhán describió el resultado como un “maremoto” electoral y destacó la victoria demócrata en Texas, la recuperación de escaños senatoriales en estados tradicionalmente republicanos y la ventaja del partido en el voto genérico para la Cámara de Representantes.
Santa Cruz consideró que la elección funcionó como una reprimenda contra Trump, quien pidió a los ciudadanos votar como si su nombre apareciera en las boletas. A su juicio, el mandatario quedó debilitado políticamente, aunque todavía conserva instrumentos para mantener su agenda dentro y fuera de Estados Unidos.
Economía y migración influyeron en el voto
Smith Ramos señaló que el encarecimiento de productos se relaciona con la política arancelaria de Trump, pues los costos pagados por importadores estadounidenses terminan trasladándose a los consumidores. También mencionó el efecto de la guerra con Irán en los precios internacionales del petróleo y, por consecuencia, en la gasolina y el diésel.
El comportamiento del voto hispano fue otro elemento relevante. De acuerdo con las cifras citadas durante el análisis, casi 70% de los electores hispanos respaldó a los demócratas, cerca de 30 puntos más que en 2024. Entre los jóvenes, el apoyo también rondó 70%, mientras que entre los votantes afroamericanos llegó a casi 88%.
Sin embargo, los participantes advirtieron que estos resultados no equivalen a un mandato presidencial para los demócratas. El partido deberá definir su plataforma rumbo a 2028 y resolver el debate entre sus corrientes moderadas, centristas y progresistas, además de buscar nuevamente a votantes independientes y republicanos inconformes con el movimiento MAGA.
Presupuesto, investigaciones y política migratoria
Los analistas consideraron poco viable un nuevo juicio político contra Trump, debido a la falta de votos suficientes y al costo político que podría representar para los demócratas. En cambio, plantearon investigaciones sobre posibles conflictos de interés, contratos, acuerdos comerciales y decisiones de integrantes del gabinete.
El Congreso también podría utilizar el presupuesto federal para ejercer presión sobre el Departamento de Seguridad Nacional, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y el gasto militar. Sarukhán aclaró que este margen no eliminará en el corto plazo las políticas antimigrantes de Trump, pero podría limitar recursos o abrir negociaciones parciales.
Una posibilidad sería discutir un programa de trabajadores temporales para sectores estadounidenses que dependen de mano de obra mexicana y latinoamericana, entre ellos la agricultura, la construcción y los servicios. Los especialistas descartaron, no obstante, que existan actualmente condiciones para aprobar una reforma migratoria integral.
Mayor escrutinio sobre el T-MEC
En materia comercial, Smith Ramos anticipó que la nueva composición del Congreso permitiría más audiencias y comparecencias durante la revisión del T-MEC. Los demócratas podrían aumentar la presión en asuntos laborales y ambientales, pero Trump mantendría facultades para vetar iniciativas y emplear aranceles como herramienta de negociación.
El especialista señaló que México buscará certidumbre arancelaria y, junto con Canadá, la extensión del tratado por 16 años. Aunque prevé nuevas turbulencias en las conversaciones, descartó un colapso inmediato del acuerdo comercial o una salida de Estados Unidos.
Finalmente, Sarukhán y Smith Ramos pidieron al gobierno mexicano fortalecer su presencia política en Washington y su interlocución con legisladores, gobernadores y autoridades estatales. Consideraron que el nuevo equilibrio abre oportunidades para México, pero aprovecharlas requerirá mayor actividad diplomática y recursos para defender los intereses del país.



