
Europa.- Al menos siete vuelos y un crucero fueron afectados este martes 3 de noviembre de 2026 por amenazas de bomba en distintos puntos de Europa. Los avisos resultaron falsos después de las inspecciones, pero obligaron a activar protocolos de emergencia, desviar aeronaves, cerrar preventivamente un aeropuerto y movilizar a la Fuerza Aérea Italiana.
Los vuelos involucrados tenían como destino Varsovia, Sofía, Roma y el aeropuerto de Murcia, en España. Entre las compañías afectadas se encuentran LOT, Scandinavian Airlines (SAS), Wizz Air y Ryanair. Esta última concentró cuatro de los vuelos señalados por las alertas.
La Policía Metropolitana de Londres informó que tuvo conocimiento de amenazas contra cuatro aeronaves que debían despegar o aterrizar en Heathrow, uno de los aeropuertos con mayor actividad en Europa. Hasta el momento, ninguna persona u organización se ha atribuido la responsabilidad de los avisos.
Desvíos e inspecciones en Polonia
Un vuelo de LOT que cubría la ruta entre Heathrow y el Aeropuerto Chopin de Varsovia fue desviado a Modlin, otra terminal de la capital polaca, debido a una amenaza de bomba. Como medida preventiva, ese aeropuerto suspendió temporalmente sus operaciones.
La aerolínea comunicó posteriormente que no se encontró ningún objeto peligroso dentro de la aeronave. El aeropuerto de Modlin también descartó una amenaza real y reanudó sus actividades con normalidad.
Otro vuelo, operado por SAS y procedente de Copenhague, aterrizó en el Aeropuerto Chopin según lo previsto. Las autoridades revisaron el avión y determinaron que tampoco había artefactos explosivos a bordo.
Alertas en Bulgaria, España e Italia
En Bulgaria, las autoridades recibieron amenazas contra dos aviones que viajaban desde Milán y Dublín hacia Sofía. Ambos vuelos aterrizaron sin incidentes y las inspecciones no localizaron explosivos. El avión de Wizz Air procedente de Italia transportaba 176 pasajeros, mientras que el vuelo de Ryanair desde Dublín llevaba 186.
La agencia búlgara BTA había informado inicialmente que una aeronave procedente de Israel también estaba involucrada, pero esa versión fue desmentida posteriormente por las autoridades.
En España, un vuelo de Ryanair procedente de Manchester aterrizó en el aeropuerto de Murcia bajo un operativo especial. La amenaza llevó a acordonar la terminal y someter a revisión a pasajeros, tripulación y aeronave. Francisco Lucas, delegado del Gobierno central en Murcia, informó que viajaban 121 personas, incluida la tripulación. La presencia de explosivos fue descartada.
En Roma, dos vuelos de Ryanair aterrizaron en el aeropuerto de Fiumicino después de que los controladores aéreos recibieran correos electrónicos sobre supuestas bombas. El primero procedía de Lisboa y el segundo, proveniente de Dublín, llegó una hora más tarde escoltado por dos cazas de la Fuerza Aérea Italiana.
Equipos especializados examinaron las aeronaves en tierra y comprobaron que las alertas eran falsas.
Crucero inspeccionado en Grecia
La cadena de amenazas también alcanzó al Crown Iris, crucero con bandera panameña que se encontraba en la isla griega de Syros. Un desconocido afirmó que había un explosivo en el casco, por lo que las autoridades utilizaron perros detectores y un buzo para revisar la embarcación.
Las primeras inspecciones no encontraron ningún artefacto. Especialistas de la guardia costera tenían previsto efectuar comprobaciones adicionales antes de permitir que el barco volviera a zarpar.
Rhys Jones, gerente de análisis de resultados de la firma de riesgos de aviación Osprey Flight Solutions, declaró a Reuters que la ausencia de un país, aerolínea o ruta claramente seleccionados podría indicar que el propósito era provocar una interrupción general de las operaciones aéreas.
Un día antes, otro vuelo de Wizz Air que había salido de Luton, cerca de Londres, fue desviado a Hungría por una amenaza similar recibida cuando estaba en el aire. La inspección tampoco encontró riesgos a bordo. Autoridades búlgaras señalaron que continuaban las investigaciones para identificar al remitente de ese aviso.
Aunque funcionarios europeos han denunciado anteriormente posibles actos de sabotaje y ataques híbridos atribuidos a Rusia e Irán, ningún Estado ha señalado responsables por esta serie de falsas alarmas. Moscú y Teherán han negado llevar a cabo campañas de ese tipo.



