
MÉXICO.- Los medicamentos para la diabetes que se han popularizado como una opción para bajar de peso pueden ofrecer resultados importantes, pero no representan una solución automática contra la obesidad. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtieron que su uso requiere vigilancia médica y debe acompañarse de alimentación adecuada, actividad física y seguimiento profesional.
Mariana Isabel Valdés Moreno, jefa de Nutriología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, y Valentín Islas Pérez, especialista en farmacología, explicaron en un artículo de Ciencia UNAM que estos tratamientos deben integrarse a una estrategia completa y no emplearse como un atajo para adelgazar.
¿Cómo funcionan la semaglutida y la tirzepatida?
Ozempic y Wegovy contienen semaglutida, mientras que Mounjaro contiene tirzepatida. La semaglutida imita la acción de la hormona GLP-1; la tirzepatida actúa sobre los receptores de GLP-1 y GIP. Estos mecanismos contribuyen a regular la glucosa, controlar el apetito y prolongar la sensación de saciedad, por lo que una persona puede consumir menos alimentos.
Aunque estos medicamentos se desarrollaron para atender enfermedades metabólicas, algunos también tienen indicaciones para el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, su popularidad ha generado la percepción de que basta con aplicarlos para perder peso rápidamente. Los expertos señalan que deben utilizarse únicamente cuando exista una necesidad médica y después de valorar las condiciones particulares de cada paciente.
El interés por estos tratamientos ha crecido en México. Datos de Worldpanel by Numerator citados en el material indican que 3.8% de los hogares mexicanos tiene al menos una persona que utiliza fármacos GLP-1, mientras que otro 5.7% considera emplearlos.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha advertido sobre los riesgos de consumir estos productos sin supervisión médica, así como sobre su promoción indiscriminada. El material también refiere señalamientos de Profeco y Cofepris por la comercialización ilegal de productos con tirzepatida, un factor adicional para evitar compras fuera de establecimientos autorizados.
El peso puede recuperarse al suspender el tratamiento
Los fármacos GLP-1 ayudan a controlar el apetito durante su uso, pero el efecto puede disminuir cuando se suspende el tratamiento. El hambre puede reaparecer y, con ello, aumentar el riesgo de recuperar parte del peso perdido. Esto no ocurre de la misma forma en todas las personas, aunque muestra la importancia de mantener el seguimiento médico y los hábitos saludables.
La Organización Mundial de la Salud considera la obesidad una enfermedad crónica que necesita atención integral. En sus recomendaciones sobre tratamientos con GLP-1, el organismo plantea que pueden utilizarse a largo plazo en adultos con obesidad, en combinación con intervenciones relacionadas con la alimentación, la actividad física y el acompañamiento profesional.
Esto no significa que todos los pacientes deban tomarlos de manera indefinida. La duración depende de la evaluación médica, la respuesta al tratamiento, los riesgos y las necesidades individuales. Suspenderlos, ajustar la dosis o cambiar el tratamiento también son decisiones que deben tomarse con un profesional de la salud.
La pérdida rápida de peso también puede afectar al músculo
Perder peso rápidamente no siempre significa eliminar únicamente grasa. Sin una alimentación adecuada y ejercicio de fuerza, también puede disminuir la masa muscular, necesaria para el movimiento, la fuerza y la salud metabólica. Valdés Moreno subrayó que el objetivo no debe limitarse a reducir el número marcado por la báscula, sino preservar en lo posible el tejido muscular.
Estos medicamentos también pueden provocar efectos secundarios, entre ellos náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. Otros efectos menos frecuentes pueden requerir atención médica, por lo que la automedicación y el uso de productos de procedencia dudosa representan riesgos.
La obesidad es una enfermedad compleja en la que intervienen factores biológicos, sociales, culturales y ambientales. La semaglutida y la tirzepatida pueden ser herramientas útiles cuando existe una indicación médica, pero no sustituyen la atención integral. Antes de utilizarlas es necesario conocer sus beneficios, riesgos y condiciones de uso mediante una valoración profesional.



