
Indiana, Estados Unidos.- Austin Kinsey recibió una condena de 16 años de prisión tras aceptar un acuerdo de culpabilidad relacionado con la muerte de su hijo, Jason Anthony Weaver, un bebé de una semana que falleció después de ser atacado por el perro de la familia dentro de su vivienda.
De acuerdo con los informes citados en el caso, el ataque ocurrió el 4 de septiembre. El animal, llamado Chomp, fue identificado por la Oficina del Forense del Condado de Huntington como un perro de cinco años, mezcla de husky y pitbull.
Kinsey había sido acusado de dos delitos de negligencia y de albergar a un perro no inmunizado que había lesionado a una persona. Como parte del acuerdo alcanzado, el cargo de negligencia de mayor nivel fue desestimado y se estableció una sentencia de 16 años en el Departamento de Corrección de Indiana por un cargo nuevo y de menor nivel, según la información disponible.
El bebé sufrió lesiones graves
Un informe policial obtenido por el diario británico Daily Mail indicó que Timothy Kinsey encontró al recién nacido después de escuchar ruidos y observar que el perro lo arrastraba por el suelo.
Jason presentaba dificultades para respirar cuando llegaron las autoridades. Uno de los agentes intentó practicarle reanimación cardiopulmonar mientras esperaba el arribo de los paramédicos. Posteriormente, el menor fue trasladado a un hospital de Fort Wayne, donde murió debido a la gravedad de sus lesiones.
La autopsia, realizada en el Centro Forense del Noreste de Indiana, documentó más de 180 lesiones y moretones en el cuello, torso, espalda y extremidades del bebé. El reporte también registró hemorragias cerebrales, fracturas en las costillas y desgarros pulmonares.
Integrantes de la familia describieron inicialmente a Chomp como un animal que se comportaba de manera delicada con Jason, aunque reconocieron que podía mostrarse agresivo con otros animales. Los documentos judiciales también indicaron que el perro había mordido anteriormente a personas.
Autoridades investigaron las condiciones de la vivienda
La muerte fue considerada inicialmente un accidente. Sin embargo, las autoridades ampliaron la investigación y determinaron que la vivienda era inhabitable. El informe policial describió la presencia de basura, escombros, cucarachas y otros insectos dentro de la propiedad.
El Departamento de Salud del Condado de Huntington había ordenado a la familia abandonar el inmueble, de acuerdo con los antecedentes incluidos en los reportes del caso.
Los investigadores establecieron que Austin Kinsey jugaba videojuegos mientras el bebé permanecía en una silla para automóvil. El padre se habría ausentado durante menos de un minuto antes del ataque, según la reconstrucción presentada por las autoridades.
Otro familiar declaró que Kinsey sabía que debían deshacerse del perro, pero que no podía tomar esa decisión porque consideraba al animal su mejor amigo. Antes del nacimiento de Jason, la familia había evaluado entregar a Chomp o sacrificarlo debido a su comportamiento.
Después del ataque, el perro fue llevado a un refugio de animales del condado. Durante su estancia no mostró señales de agresividad ni síntomas de rabia. Posteriormente fue sacrificado.
Más personas permanecen vinculadas al caso
Violet Weaver, madre del bebé, enfrenta un cargo grave de negligencia de un dependiente. La información difundida señala que tenía programada una audiencia de cambio de acuerdo para finales de septiembre, aunque no se precisó en el material consultado el resultado de esa diligencia.
Timothy Kinsey, Rita Wickey, Michael Wickey y Tony Kinsey también fueron señalados como personas vinculadas con procesos activos relacionados con el caso. Los reportes disponibles no detallan las acusaciones específicas ni la situación judicial final de cada uno.
La sentencia contra Austin Kinsey se produjo mediante un acuerdo de culpabilidad. Las autoridades atribuyeron relevancia tanto a las circunstancias en las que ocurrió el ataque como a los antecedentes de comportamiento del perro y a las condiciones encontradas dentro de la vivienda.



