
Tijuana, Baja California.- La falta de infraestructura para distribuir energía eléctrica podría convertirse en un obstáculo para el crecimiento de Tijuana, ante el desarrollo de nuevos centros de vivienda y trabajo, advirtió Salvador Maese, presidente de Index Mexicali.
El empresario, quien también es candidato a la Presidencia del Consejo Directivo de Index Nacional para el periodo 2027-2028, consideró necesario garantizar no solo la generación de electricidad, sino también la capacidad para llevarla hasta las zonas donde aumenta la demanda.
De acuerdo con Maese, el problema que enfrenta Tijuana está relacionado principalmente con la distribución. Conforme la ciudad incorpora desarrollos habitacionales y espacios laborales, se requieren nuevas instalaciones que permitan suministrar electricidad de manera suficiente.
“Lo que está pasando en Tijuana es falta de distribución”, expuso.
El representante empresarial explicó que en la ciudad no se han construido suficientes subestaciones eléctricas para atender las necesidades de las áreas donde actualmente se desarrollan nuevos proyectos. Esta situación podría limitar tanto el crecimiento urbano como la expansión de actividades productivas.
Maese indicó que las subestaciones deben instalarse de acuerdo con el avance de la ciudad, particularmente en sectores donde se construyen viviendas o se establecen centros de trabajo. Sin esa infraestructura, advirtió, la disponibilidad general de electricidad no necesariamente garantiza que el servicio llegue a los puntos donde se necesita.
Tijuana necesita más subestaciones eléctricas
El presidente de Index Mexicali sostuvo que el reto de Tijuana es distinto al que se observa en Mexicali. Mientras en la capital de Baja California los cortes de energía son una problemática recurrente, en Tijuana la principal dificultad está vinculada con la capacidad de distribución.
“Sobre todo no se han creado esas subestaciones para ir dando el servicio donde se están construyendo, sobre todo por los nuevos centros de vivienda y centros de trabajo”, señaló.
Ante este escenario, planteó que la planeación energética debe tomar en cuenta el crecimiento de las ciudades y anticipar las necesidades de infraestructura de las próximas décadas. Este análisis, añadió, cobra relevancia ante la llegada de inversiones industriales y la expansión de empresas que ya tienen operaciones en Baja California.
La advertencia se centra en que el desarrollo económico no depende únicamente de contar con generación eléctrica suficiente. También requiere redes, subestaciones y otras instalaciones capaces de distribuir la energía hacia zonas residenciales, industriales y laborales en proceso de crecimiento.
Disponibilidad de energía, clave para las inversiones
Maese señaló que las compañías interesadas en invertir en Baja California necesitan certeza sobre la disponibilidad de energía. Esa garantía es necesaria tanto para mantener las operaciones existentes como para evaluar ampliaciones o la instalación de nuevos proyectos productivos.
En ese sentido, consideró que el objetivo de garantizar la generación de electricidad hacia 2030, contemplado en el Plan México, debe complementarse con infraestructura de distribución que pueda responder a la demanda durante las siguientes décadas.
“Yo estoy preguntando, bueno, ¿y la garantía del 2050?”, cuestionó.
El empresario argumentó que las inversiones industriales no se planean únicamente para periodos de pocos años. Por ello, dijo, las decisiones sobre infraestructura eléctrica deben ofrecer una perspectiva de largo plazo que permita a las compañías conocer las condiciones en las que podrán mantener o ampliar sus actividades.
Piden coordinación para desarrollar infraestructura
Como parte de las posibles soluciones, Maese planteó una mayor coordinación entre los gobiernos y la iniciativa privada. El propósito sería impulsar las obras de infraestructura eléctrica que requieren ciudades como Tijuana y Mexicali, aunque cada una enfrenta retos distintos en materia de suministro y distribución.
El objetivo de esta coordinación, agregó, debe ser conservar la competitividad de Baja California y generar condiciones para atraer nuevas inversiones. También permitiría que las empresas instaladas en la entidad tengan la capacidad de continuar creciendo sin que la falta de infraestructura eléctrica se convierta en una limitante.
La expansión de Tijuana, tanto en vivienda como en centros de trabajo, obliga a que la planeación energética avance junto con el desarrollo de la ciudad, sostuvo el dirigente empresarial. De lo contrario, la falta de subestaciones y capacidad de distribución podría dificultar el abastecimiento en las nuevas zonas de crecimiento.



