
El crecimiento de la inteligencia artificial abrió una nueva etapa centrada en la inferencia, el proceso que permite a modelos y agentes autónomos responder y ejecutar tareas en tiempo real. Ante la elevada demanda de cómputo, varias startups proponen aprovechar las computadoras de los jugadores cuando no están en uso.
Empresas como Far Labs y Evolving Edge buscan desarrollar una denominada “infraestructura de IA descentralizada”. El modelo consiste en instalar un programa que permita utilizar tarjetas gráficas potentes, como la Nvidia GeForce RTX 4090, para ejecutar procesos de inteligencia artificial mientras el propietario duerme o no está jugando.
John Federico, director ejecutivo de Evolving Edge, declaró a IEEE Spectrum que los hogares ya cuentan con una reserva importante de capacidad informática. Según el empresario, los usuarios podrán establecer horarios y el sistema solamente accederá a los recursos necesarios para las tareas asignadas.
Federico también aseguró que el software será de código abierto para permitir la revisión de su funcionamiento. Estas afirmaciones corresponden a la empresa y deberán ser evaluadas conforme las plataformas comiencen a operar.
Far Labs compara el esquema con servicios como Uber o Airbnb: el usuario aporta su equipo y recibe un pago por permitir que la compañía utilice el hardware inactivo. Sin embargo, las startups todavía no han informado cuánto pagarían por hora.
El consumo eléctrico representa uno de los principales obstáculos. Una RTX 4090 puede consumir entre 350 y 450 vatios bajo carga constante. Mantenerla funcionando durante todo el mes podría elevar el gasto de electricidad entre 40 y 50 dólares, de acuerdo con las estimaciones citadas en el material.
También debe considerarse el desgaste de ventiladores, pasta térmica y otros componentes. La propuesta plantea así una paradoja: la industria de IA, vinculada al encarecimiento y la escasez de tarjetas gráficas, ahora pretende utilizar el costoso hardware doméstico para ampliar su capacidad de procesamiento.



