Caracas, Venezuela. Una profunda situación de luto, dolor y conmoción embarga a la población venezolana tras el paso de un devastador doblete sísmico que golpeó el norte de la nación suramericana, consolidándose como la catástrofe telúrica más severa reportada en la región en los últimos 126 años.
Los hechos derivaron de dos sismos consecutivos de gran intensidad con magnitudes preliminares de 7.2 y 7.5. La cercanía temporal entre ambos movimientos telúricos, separados por escasos segundos de diferencia, provocó un efecto multiplicador en la destrucción, desestabilizando por completo las estructuras que ya se encontraban resentidas desde el primer impacto.
De acuerdo con el balance más reciente compartido por las autoridades parlamentarias del país, la cifra de personas m.ertas asciende de manera oficial a 1,450 víctimas, registrándose además más de 3,150 ciudadanos heridos y un aproximado de 12,721 familias damnificadas que han perdido la totalidad de sus patrimonios habitacionales.
Entre los participantes en los esfuerzos de atención a la emergencia destacan más de 2,600 rescatistas internacionales, brigadas de Protección Civil, personal de salud y efectivos de las Fuerzas Armadas. Los equipos de salvamento realizan extenuantes labores de búsqueda en las calles de los sectores más afectados, removiendo escombros mediante el uso de maquinaria pesada y binomios caninos en un intento desesperado por localizar sobrevivientes.

