Investigan las causas detrás de la agresión perpetrada por el grupo “Los Cuates” en la Secundaria 13 de Torreón – El Canal de las Noticias Digital
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Investigan las causas detrás de la agresión perpetrada por el grupo “Los Cuates” en la Secundaria 13 de Torreón

Una especialista en salud mental advirtió que las conductas agresivas pueden desarrollarse durante años y pidió atender cambios de comportamiento, aislamiento y expresiones de odio desde edades tempranas.

TORREÓN, Coahuila.- El ataque a la Secundaria número 13 del ejido La Unión, atribuido a dos jóvenes identificados como “Los Cuates”, reabrió la discusión sobre el origen de las conductas violentas entre adolescentes y la necesidad de detectar señales de alerta antes de que una situación escale.

Aunque la información disponible no permite establecer de manera definitiva qué motivó el ataque, la especialista en salud mental Lisbet Velasco Legoff explicó que los comportamientos violentos generalmente no aparecen de forma repentina. Pueden desarrollarse durante años y agravarse cuando no existe atención oportuna o hay exposición inadecuada a determinados contenidos.

La especialista se refirió al caso de Carlos y David, señalados por su presunta participación en los hechos registrados en la Secundaria 13. Su análisis plantea posibles factores de riesgo desde una perspectiva psicológica, pero no sustituye las investigaciones de las autoridades ni representa una conclusión sobre las circunstancias particulares del ataque.

Las señales pueden aparecer desde la infancia

De acuerdo con la explicación de Velasco Legoff, algunos patrones de conducta comienzan con reacciones desproporcionadas durante la infancia. Si estas manifestaciones no son atendidas adecuadamente, pueden evolucionar hacia problemas más complejos, entre ellos el trastorno negativista desafiante y, posteriormente, el trastorno disocial.

Este último puede incluir acciones que dañan a otras personas o seres vivos, así como comportamientos que transgreden las reglas de convivencia. Sin embargo, cualquier diagnóstico debe ser realizado por profesionales y no puede determinarse solamente a partir de versiones difundidas sobre un incidente.

Entre las señales que ameritan atención se encuentran las expresiones de odio, el aislamiento, los cambios importantes de conducta y las dificultades persistentes dentro de la escuela o el hogar. La recomendación para madres, padres y tutores es observar estas modificaciones y buscar ayuda profesional cuando resulten preocupantes.

Familias, escuelas y autoridades comparten la responsabilidad

Velasco Legoff señaló que la escuela no es el único espacio que influye en la personalidad y conducta de niñas, niños y adolescentes. La prevención requiere la participación del entorno familiar, las instituciones educativas, los servicios de salud mental y las autoridades responsables de la seguridad.

La especialista destacó la importancia de mejorar la comunicación dentro de los hogares y evitar que el uso excesivo de dispositivos electrónicos sustituya la convivencia. También consideró necesario fortalecer la atención psicológica y las redes de apoyo, especialmente ante la saturación o insuficiencia de algunas instancias.

En el ámbito escolar, explicó, el modelo educativo busca generar comunidades de aprendizaje en las que los estudiantes interactúen y construyan conocimiento. Para que este propósito funcione también se necesitan mecanismos de acompañamiento, escucha y atención frente a conductas de riesgo.

Rumores dificultan la comprensión del caso

Otro problema señalado tras los hechos es la circulación de especulaciones y versiones no confirmadas en redes sociales. La especialista advirtió que los rumores pueden adquirir mayor impacto que la información verificada, aumentar el temor entre las familias y complicar los esfuerzos de las instituciones.

Por ello, consideró necesario que la Fiscalía y otras autoridades encargadas de las investigaciones mantengan una comunicación clara y constante. La ausencia de información oficial suficiente puede facilitar que versiones sin sustento sean aceptadas como verdaderas, aun cuando no formen parte de las indagatorias.

Intervención preventiva en otros planteles

La Dirección de Seguridad Pública Municipal de Torreón informó recientemente sobre la atención de un reporte en otra escuela secundaria, donde fueron detectados mensajes con amenazas entre estudiantes. La unidad de prevención contra las adicciones y el delito acudió al plantel para ofrecer acompañamiento y orientación en coordinación con directivos y padres de familia.

Este tipo de reportes refuerza la necesidad de contar con protocolos preventivos y atención profesional, sin generar estigmas ni dar por ciertas versiones no verificadas. La respuesta, de acuerdo con el análisis, debe centrarse en contener riesgos, garantizar la seguridad y atender las causas de fondo.

La especialista sostuvo que, además de preguntarse qué ocurrió, es necesario identificar si los jóvenes contaban con personas dispuestas a escucharlos antes de que la situación escalara. La prevención de la violencia escolar exige observación temprana, canales confiables de comunicación y coordinación permanente entre hogares, planteles y autoridades.

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